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LA FRASE

"Los españoles pertenecemos a la categoría de colectivos a los que tradicional e históricamente preocupó mucho más la diferencia de clases y la injusticia socialque las libertades individuales.

Se perdona mal a los ricos y empresarios la ostentación y el agravio, mientras que los funcionarios públicos pueden difundir secretos, realizar escuchas, propagar infamias y otras mil maneras pergeñadas para el abuso del poder."

UN TOQUE LIBERAL

sábado, abril 05, 2008

40º Aniversario de Martin Luther King

Me entero vía blog de la ASOCIACIÓN UDE de que se conmemora el 40 aniversario del fallecimiento (asesinato) de Martin Luther King, el campeón en la lucha por los derechos civiles de la población negra en los EEUU. Su discurso Tengo un sueño, pronunciado ante los participantes en la Marcha sobre Washintong del 28 de Agosto de 1963 en la que se reclamaron los mismos derechos y obligaciones, la “igualdad ante la ley”, para los negros estadounidenses ha pasado a la historia como uno de los speechs fundamentales. Así lo recogió EL MUNDO en su reciente colección sobre Las Voces de la Democracia. En UDE lo han comparado, no sin razón, con el discurso libertario del candidato a la presidencia estadounidense Ron Paul.

Sin embargo el texto de MLK que mas me ha influido y al que tengo un especial aprecio, por la cantidad de detalles y aportaciones a la teoría social y política que pueden encontrarse en él, es su imprescindible "Carta desde la Cárcel de Birmingham" y que escribió mientras se encontraba recluido en este presidio por participar en manifestaciones por la causa. Prometo que próximamente publicaré un pequeño ensayo comentado los que creo son los aspectos mas importantes de esta carta. Pero ahora, les dejo con MLK en bruto, como una de mis Lecturas seleccionadas. Que la disfruten.


Blockquote16 de abril de 1963.


Mis queridos sacerdotes y compañeros:

Mientras me hallo recluido aquí, en la cárcel de la ciudad de Birmingham, me llegó vuestra reciente declaración calificando mis actividades presentes de “poco hábiles e inoportunas”. Son pocas las veces en que me detengo a contestar a las críticas formuladas contra mi trabajo e ideas. Si tratase de contestar a todas las críticas que pasan por mi mesa de trabajo, mis secretarios tendrían poco tiempo disponible para cualquier otra cosa en el curso del día, y a mí no me quedaría ni un instante para realizar una tarea constructiva.

Pero, como creo que sois hombres de intenciones fundamentalmente buenas, y que vuestras críticas han sido formuladas sinceramente, quiero intentar responder a vuestra declaración con unas pocas palabras que espero sean pacientes y razonables. Creo que debiera indicaros por qué estoy aquí, en Birmingham, puesto que parecéis influidos por la opinión que anatematiza a los “forasteros que se inmiscuyen en los asuntos ajenos”. Tengo el honor de ser presidente de la Southern Christian Leadership Conference, una organización que actúa en todos los estados del Sur, con su cuartel general en Atlanta (Georgia). Tenemos en todo el Sur unas 85 organizaciones afiliadas, y una de ellas es el Alabama Christian Movement for Human Rights. Compartimos a menudo nuestra dirección y nuestros recursos tanto educativos como financieros con nuestras filiales. Hace varios meses, la filial de aquí, de Birmingham, nos pidió que estuviésemos dispuestos a emprender un programa de acción directa no violenta si ello resultaba necesario. Consentimos enseguida y, cuando llegó la hora, cumplimos nuestra promesa. Por eso, yo, y conmigo varios de mis colaboradores de la dirección, estamos aquí, por habérsenos invitado a que viniésemos. Estoy aquí porque aquí tengo vínculos de organización.

Pero, lo que es más importante: estoy en Birmingham porque también está aquí la injusticia. Así como los profetas del siglo VIII antes de Cristo abandonaban sus pueblos y difundían su mensaje divino muy lejos de los límites de las ciudades originarias; así como el apóstol Pablo dejó su pueblo de Tarso y difundió el Evangelio de Cristo hasta los lugares más remotos del mundo grecorromano, así me veo yo también obligado a difundir el Evangelio de la Libertad allende los muros de mi ciudad de origen. Lo mismo que Pablo, tengo que responder sin dilación a la petición de ayuda de los macedonios. Y, lo que es más, soy consciente de la interrelación existente entre todas las comunidades y los estados. No puedo permanecer con los brazos cruzados en Atlanta sin sentirme afectado por lo que en Birmingham acontece. La injusticia, en cualquier parte que se cometa, constituye una amenaza para la justicia en todas partes. Nos encontramos cogidos dentro de las ineludibles redes de la reciprocidad, uncidos al mismo carro del destino. Cualquier cosa que afecte a uno de nosotros directamente, nos afecta a todos indirectamente. Nunca más podremos permitirnos el lujo de aferramos a la idea estrecha, provinciana de “agitador forastero”. Quienquiera que vive dentro de las fronteras de los Estados Unidos tiene derecho a que no se le vuelva a considerar nunca más forastero en el territorio de la nación.

Deploráis las manifestaciones que ahora tienen lugar en Birmingham. Pero vuestra declaración, siento decirlo, hace caso omiso de las condiciones que dieron lugar a estas manifestaciones. Estoy seguro de que ninguno de vosotros quiere limitarse a esa clase de análisis social superficial que no se ocupa más que de los efectos, sin detenerse a aprehender las causas subyacentes. Es una pena que las manifestaciones tengan lugar en Birmingham, pero es todavía más lamentable que la estructura del poder blanco de la ciudad no dejase a la comunidad negra otra salida que ésta.

Toda campaña no violenta tiene cuatro fases básicas: primero la reunión de los datos necesarios para determinar si existen las injusticias; luego la negociación; después la autopurificación; y, por último, la acción directa. Hemos pasado en Birmingham por todas estas fases. No cabe discutir el hecho de que la injusticia racial embarga a esta comunidad. Birmingham es probablemente la ciudad más drásticamente segregada de toda Norteamérica. Su horrenda lista de violaciones es conocida de todos. Los negros han sufrido de modo flagrante un trato injusto por parte de los tribunales; ha habido más destrucciones de domicilios e iglesias negros a consecuencia de bombas y que han quedado sin resolver en Birmingham que en cualquier otra ciudad de la nación. Éstos son los hechos, duros, palmarios, determinantes de la situación. Con estas condiciones por base, los líderes negros trataron de negociar con los prohombres de la ciudad. Pero éstos se negaron una y otra vez a entablar negociaciones de buena fe.

Entonces, en septiembre último se presentó la oportunidad de hablar con los representantes de la comunidad económica de Birmingham. Durante las negociaciones, los comerciantes formularon ciertas promesas, entre ellas la de suprimir los humillantes símbolos raciales de los almacenes.

Apoyándose en estas promesas, el reverendo Fred Shuttlesworth y los líderes del Alabama Christian Movement for Human Rights concedieron una tregua en todas las manifestaciones. Pasaron las semanas y los meses, y comprobamos que éramos víctimas de un perjurio. Unos cuantos emblemas, tras haber sido suprimidos por un tiempo, volvieron a surgir; el resto permanecieron donde estaban.

Como en tantos otros casos, se habían defraudado nuestras esperanzas y se apoderó de nosotros la sensación de un profundo desaliento. No teníamos más salida que la de apercibirnos para la acción directa, en la que presentaríamos nuestros propios cuerpos como instrumentos de exposición de nuestro caso ante la conciencia de la comunidad local y nacional. A sabiendas de las dificultades existentes, decidimos emprender un proceso de autopurificación. Dimos comienzo a la creación de toda una serie de seminarios para aleccionar sobre la no violencia, y nos preguntamos reiteradas veces: ¿sabrás aceptar los golpes sin devolverlos? ¿Sabrás prevalecer en la prueba del encarcelamiento? Decidimos lanzar nuestro programa de acción directa en la temporada de Semana Santa, porque sabíamos que, excepto la Navidad, éste era el periodo principal de compras durante el año. Conscientes de que un programa enérgico de boicot económico sería la consecuencia de la acción directa, pensamos que éste sería el mejor momento para poner en marcha la presión que pensábamos ejercer sobre los comerciantes para provocar el cambio necesario.

Entonces caímos en la cuenta de que los comicios para la elección de alcalde en Birmingham estaban señalados para el mes de marzo, y decidimos rápidamente posponer la acción hasta el día siguiente al de las elecciones. Cuando descubrimos que el responsable del orden público, Eugene “Bull” Connor, había reunido votos bastantes para presentarse al desempate, nuevamente decidimos posponer la acción hasta el día siguiente al de los comicios finales para que no se utilizaran las manifestaciones con el fin de velar los problemas reales que se debatían. Como muchos otros, esperábamos asistir a la derrota del señor Connor, y para ello nos avinimos a retrasar una y otra vez la fecha de nuestra acción. Después de haber prestado nuestro auxilio a la comunidad en esta necesidad, creímos que ya no se podía demorar más nuestro programa de la acción directa.

Preguntaréis: “¿Por qué acción directa?” “¿Por qué sit-ins, marchas y demás?” “¿Acaso no es el de la negociación el camino mejor?” Tenéis razón para abogar por la negociación. De hecho, esto es lo que realmente se propone la acción directa. La acción directa no violenta trata de crear una crisis tal, y de originar tal tensión, que una comunidad que se ha negado constantemente a negociar se ve obligada a hacer frente a este problema. Trata de dramatizar tanto la cuestión, que ya no puede ser desconocida bajo ningún concepto. Podrá parecer raro que yo cite la creación de un estado de tensión como parte del trabajo que incumbe al resistente no violento. Pero tengo que confesar que no me asusta la palabra “tensión”. No he dejado nunca de oponerme a la tensión violenta, pero existe una clase de tensión no violenta constructiva, necesaria para el crecimiento. Así como Sócrates creía que era necesario crear una tensión en la mente para que los individuos superasen su dependencia respecto de los mitos y de las semiverdades hasta ingresar en el recinto libre del análisis creador y de la evaluación objetiva, así también, hemos de comprender la necesidad de “tábanos” no violentos creadores de una tensión social que sirva de acicate para que los hombres superen las oscuras profundidades del prejuicio y del racismo, elevándose hasta las alturas mayestáticas de la comprensión y de la fraternidad.

La meta de nuestro programa de acción directa radica en crear una situación tan pletórica de crisis que desemboque inevitablemente en la salida negociadora. Me uno, pues, a ustedes en su apología de la negociación. Nuestro querido Sur ha permanecido demasiado tiempo encerrado en un trágico esfuerzo de vivir monologando en vez de dialogar.

Uno de los puntos básicos de su declaración es que la acción que yo y mis colaboradores hemos emprendido en Birmingham es inoportuna. Han preguntado algunos: “¿Por qué no habéis dado a la nueva administración urbana tiempo para obrar?” La única contestación que se me ocurre para esta pregunta es que la nueva administración de Birmingham tiene que ser tan zarandeada como la anterior, si se quiere que obre. Estamos profundamente equivocados si creemos que la elección de Albert Boutwell para el cargo de alcalde convertirá los sueños en realidad en Birmingham. Pese a ser el señor Boutwell persona mucho más pacífica que el señor Connor, ambos son segregacionistas, empeñados en el mantenimiento del status quo. Espero que el señor Boutwell será lo bastante razonable como para percatarse de la insignificancia de una resistencia denodada a la integración. Pero no lo verá sin la presión de los partidarios incondicionales de los defensores de los derechos civiles. Amigos míos, tengo que decirles que no nos hemos apuntado ni un solo tanto en materia de derechos civiles sin una empecinada presión legal y no violenta. Desgraciadamente, es un hecho histórico incontrovertible que los grupos privilegiados prescinden muy rara vez espontáneamente de sus privilegios. Los individuos podrán ver la luz de la moral y abandonar voluntariamente una postura injusta; pero, como nos recordara Reinhold Niebuhr, los grupos tienden a comportarse más inmoralmente que los individuos.

Sabemos por una dolorosa experiencia que la libertad nunca la concede voluntariamente el opresor. Tiene que ser exigida por el oprimido. A decir verdad, todavía estoy por empezar una campaña de acción directa que sea “oportuna” ante los ojos de los que no han padecido considerablemente la enfermedad de la segregación. Hace años que estoy oyendo esa palabra “¡Espera!”. Suena en el oído de cada negro con penetrante familiaridad. Este “espera” ha significado casi siempre “nunca”. Tenemos que convenir con uno de nuestros juristas más eminentes en que “una justicia demorada durante demasiado tiempo equivale a una justicia denegada”.

Hemos aguardado más de trescientos cuarenta años para usar nuestros derechos constitucionales y otorgados por Dios. Las naciones de Asia y de África se dirigen a velocidad supersónica a la conquista de su independencia política; pero nosotros estamos todavía arrastrándonos por un camino de herradura que nos llevará a la conquista de un tazón de café en el mostrador de los almacenes. Es posible que resulte fácil decir “espera” para quienes nunca sintieron en sus carnes los acerados dardos de la segregación. Pero cuando se ha visto cómo muchedumbres enfurecidas linchaban a su antojo a madres y padres, y ahogaban a hermanas y hermanos por puro capricho; cuando se ha visto cómo policías rebosantes de odio insultaban a los nuestros, cómo maltrataban e incluso mataban a nuestros hermanos y hermanas negros; cuando se ve a la gran mayoría de nuestros veinte millones de hermanos negros asfixiarse en la mazmorra sin aire de la pobreza, en medio de una sociedad opulenta; cuando, de pronto, se queda uno con la lengua torcida, cuando balbucea al tratar de explicar a su hija de seis años por qué no puede ir al parque público de atracciones recién anunciado en la televisión, y ver cómo se le saltan las lágrimas cuando se le dice que el “País de las Maravillas” está vedado a los niños de color, y cuando observa cómo los ominosos nubarrones de la inferioridad empiezan a enturbiar su pequeño cielo mental, y cómo empieza a deformar su personalidad dando cauce a un inconsciente resentimiento hacia los blancos; cuando se tiene que amañar una contestación para el hijo de cinco años que pregunta: “Papá ¿por qué tratan los blancos a la gente de color tan mal?”; cuando se sale a dar una vuelta por el campo en coche y se ve uno obligado a dormir noche tras noche en algún rincón incómodo del propio automóvil porque no están abiertas las puertas de ningún hotel para uno; cuando se le humilla a diario con los símbolos punzantes de “blanco” y “colored”; cuando el nombre de uno pasa a ser “negrazo” y el segundo nombre se torna “muchacho” (cualquiera que sea la edad que se tenga), volviéndose su apellido “John” en tanto que a su mujer y a su madre se les niega el trato de “señora”; cuando se viene estando hostigado de día y obsesionado por la noche por el hecho de ser un negro, viviendo en perpetua tensión sin saber nunca a qué atenerse, y rebosando temores internos y resentimientos exteriores; cuando se está luchando continuamente contra una sensación degeneradora de despersonalización, entonces, y sólo entonces se comprende por qué nos parece tan difícil aguardar. Llega un momento en que se colma la copa de la resignación. Espero, señores, que comprenderán nuestra legítima e ineludible impaciencia.

Expresan una profunda ansiedad en torno a nuestra decisión de quebrantar las leyes si es preciso. No cabe duda de que su preocupación es legítima. Como pedimos con tanta diligencia a nuestro pueblo que obedeciese a la decisión del Tribunal Supremo que declaraba ilegal la segregación en las escuelas oficiales, podrá parecer paradójico, de buenas a primeras, nuestra desobediencia consciente de las leyes. Podrán preguntar: “¿Cómo pueden ustedes defender la desobediencia de unas leyes y el acatamiento de otras?”. La contestación debe buscarse en el hecho de que existen dos clases de leyes: las leyes justas y las injustas. Yo sería el primero en defender la necesidad de obedecer los mandamientos justos. Se tiene una responsabilidad moral además de legal en lo que hace al acatamiento de las normas justas. Y, a la vez, se tiene la responsabilidad moral de desobedecer normas injustas. Estoy de acuerdo con San Agustín en que “una ley injusta no es tal ley”.

Pero ¿cuál es la diferencia entre ambas clases de leyes? ¿Cómo se sabe si una ley es justa o no lo es? Una ley justa es un mandato formulado por el hombre que cuadra con la ley moral o la ley de Dios. Una ley injusta es una norma en conflicto con la ley moral. Para decirlo con palabras de Santo Tomás de Aquino: “Una ley injusta es una ley humana que no tiene su origen en la ley eterna y en el derecho natural. Toda norma que enaltece la personalidad humana es justa; toda norma que degrada la personalidad humana es injusta.” Todos los mandatos legales segregacionistas son injustos, porque la segregación deforma el alma y perjudica la personalidad; da al que segrega una falsa sensación de superioridad y al segregado una sensación de inferioridad asimismo falsa. La segregación, para valernos de la terminología del filósofo judío Martin Buber, sustituye la relación “yo-tú” por una relación “yo-ello”, y acaba relegando a las personas a la condición de cosas. Por eso, la segregación es, además de inadecuada política, económica y sociológicamente, moralmente equivocada y pecaminosa. Dijo Paul Tilich que “pecado es separación”. ¿Acaso no es la segregación una manifestación existencial de la trágica separación del hombre, su aislamiento horrible, su tremenda condición de pecador? Por eso precisamente puedo pedir a los hombres que cumplan la decisión de 1954 del Tribunal Supremo, por ser moralmente recta; y por eso puedo instarles a que desobedezcan las ordenanzas segregacionistas, por ser éstas moralmente equivocadas.

Consideremos un ejemplo más concreto de normas justas e injustas. Una ley injusta es una norma por la que un grupo numéricamente superior o más fuerte obliga a obedecer a una minoría pero sin que rija para él. Esto equivale a la legalización de la diferencia. Por el mismo procedimiento, resulta que una ley justa es una norma por la que una mayoría obliga a una minoría a obedecer a lo que ésta mande, quedando a la vez vinculada al texto normativo dicha mayoría. Esto equivale a la legalización de la semejanza.

Permítaseme dar otra explicación. Una ley es injusta si es impuesta a una minoría que, al denegársele el derecho a votar, no participó en la elaboración ni en la aprobación de la ley. ¿Quién podrá decir que la legislación de Alabama de la que emanaron las leyes del estado sobre la segregación fue elegida democráticamente? Por todo Alabama se utilizan toda suerte de métodos sutiles encaminados a evitar que los negros pasen a figurar en los censos electorales; y condados hay en que, por más que los negros constituyan una mayoría de la población, no consta ni un solo negro en las listas. ¿Puede decirse que una ley promulgada en tales circunstancias está estructurada democráticamente?

Algunas veces una ley es justa por su texto e injusta en su aplicación. Por ejemplo, se me arrestó por manifestarme sin permiso. Ahora bien; nada hay de malo en que exista una ordenanza que exige un permiso para manifestarse. Pero esta norma se vuelve injusta cuando es puesta al servicio de la segregación, denegando a los ciudadanos el derecho de reunión y protesta pacíficas concedido por la primera enmienda.

Espero que sabrán percatarse de la diferencia que trato de mostrarles. Bajo ningún concepto preconizo la desobediencia ni el desafío a la ley, como haría el segregacionista rabioso. Esto nos llevaría a la anarquía. El que quebranta una ley injusta tiene que hacerlo abiertamente, con amor y dispuesto a aceptar la consiguiente sanción. Opino que un individuo que quebranta una ley injusta para su conciencia, y que acepta de buen grado la pena de prisión con tal de despertar la conciencia de la injusticia en la comunidad que la padece, está de hecho manifestando el más eminente respeto por el derecho.

Naturalmente, no hay ninguna novedad en esta clase de desobediencia civil. La encontramos, en una de sus manifestaciones sublimes, en la negativa de Shadrach, Meshach y Abednego a obedecer las órdenes de Nabucodonosor, en aras a la ley moral superior. La practicaron de modo soberbio los cristianos primitivos, que estaban dispuestos a enfrentarse con leones hambrientos, con el dolor insoportable de la tortura antes que someterse a ciertas leyes injustas del imperio romano. Hasta cierto punto, la libertad académica es actualmente una realidad porque Sócrates practicó la desobediencia civil. En nuestra nación, el Boston Tea Party (1) fue un acto colectivo de desobediencia civil.

No hemos de olvidar jamás que todo cuanto hicieron los húngaros que luchaban por la libertad se reputaba “ilegal” en Hungría. “Ilegal” era ayudar y consolar a un judío en la Alemania de Hitler. Aún así, estoy seguro de que, si hubiera vivido entonces en Alemania, hubiese ayudado y consolado a mis hermanos judíos. Si actualmente viviese en un país comunista donde han sido suprimidos ciertos principios inherentes a la fe cristiana, abogaría abiertamente por la desobediencia a las leyes antirreligiosas del país.

Tengo que confesarles honradamente dos cosas, hermanos míos cristianos y judíos; tengo que confesar, primero, que en los últimos años he quedado profundamente desencantado del blanco moderado. Casi he llegado a la triste conclusión de que la rueda de molino que lleva amarrada el negro y que traba su tránsito hacia la libertad, no proviene del miembro del Consejo de Ciudadanos Blancos, o del Ku-Klux-Klan, sino del blanco moderado que antepone el “orden” a la justicia; que prefiere una paz negativa que supone ausencia de tensión, a una paz positiva que entraña presencia de la justicia; quien dice continuamente: “Estoy de acuerdo con el objetivo que usted se propone, pero no puedo aprobar sus métodos de acción directa”; que cree muy paternalmente que puede fijar un plazo a la libertad del prójimo; quien vive de un concepto mítico del tiempo y aconseja al negro que aguarde a que llegue “un momento más oportuno”. La comprensión superficial de los hombres de buena voluntad es más demoledora que la absoluta incomprensión de los hombres de mala voluntad. Resulta mucho más desconcertante la aceptación tibia que el rechazo sin matices.

Esperé que el blanco moderado comprendería que la ley y el orden existen para la elaboración de la justicia, y que, cuando fracasan en este empeño, se convierten en unas trabas peligrosamente estructuradas que impiden el fluir del progreso social. Esperé que el blanco moderado comprendería que la actual tensión en el Sur es una fase necesaria para la transición desde una odiosa paz negativa en la que el negro aceptaba pasivamente su carga injusta, a una paz muy otra, real y positiva, en la que todos los hombres respetarán la dignidad y el valor de la personalidad humana. De hecho, los que seguíamos la senda de la acción directa no violenta no somos quienes creamos la tensión. Nos limitamos a traer a la superficie la tensión oculta que se hallaba en estado latente desde mucho antes. La sacamos a la luz, porque así se la puede ver y actuar en consecuencia. Lo mismo que un tumor que no se puede curar mientras siga oculto, y que debe abrirse en todo su horror a los remedios naturales del aire y de la luz, la injusticia tiene que exponerse, con toda la tensión que esta exposición crea, a la luz de la conciencia humana y al aire de la opinión nacional si es que existe el deseo de subsanarla.

Afirman ustedes en su declaración que nuestras acciones, aunque pacíficas, tienen que ser condenadas porque conducen a la violencia. ¿Pero es éste un aserto lógico? ¿No es ello lo mismo que condenar a un hombre víctima del hurto porque el hecho de haber poseído dinero determinó la pecaminosa acción de robarle? ¿Acaso no es como si se condenara a Sócrates porque su absoluta entrega a la verdad y sus investigaciones filosóficas causaron la actitud del populacho mal aconsejado que le condenó a beber la cicuta? ¿No les parece que esto equivale a condenar a Jesucristo porque su incomparable ciencia divina y su incesante acatamiento de la voluntad de Dios precipitó aquella pecaminosa crucifixión? Hay que reconocer que, como han venido afirmando una y otra vez los tribunales federales, no está bien pedir a un individuo que abandone sus esfuerzos por conquistar sus derechos constitucionales básicos sencillamente porque esta petición pueda determinar la violencia. La sociedad tiene que proteger al robado y castigar al ladrón.

También esperé que el blanco moderado abandonaría ese mito acerca del momento oportuno para librar la batalla por la libertad. Acabo de recibir una carta de un hermano blanco de Texas. Escribe:

Cualquier cosa que afecte a uno de nosotros directamente, nos afecta a todos indirectamente.

Una ley injusta es una ley humana que no tiene su origen en la ley eterna y en el derecho natural. Toda norma que enaltece la personalidad humana es justa; toda norma que degrada la personalidad humana es injusta.

Una ley es injusta si es impuesta a una minoría que, al denegársele el derecho a votar, no participó en la elaboración ni en la aprobación de la ley.

Todos los cristianos saben que, a la postre, el pueblo negro gozará de iguales derechos que los blancos; pero es posible que tengáis excesivas prisas religiosas. La cristiandad ha necesitado casi dos mil años para lograr lo que ahora tiene. Las enseñanzas de Cristo tardan en imponerse al mundo.

Esta actitud procede de un trágico error en cuanto a lo que es el tiempo, de una noción curiosamente irracional a cuyo tenor hay, en el devenir del tiempo mismo, algo que inevitablemente cura todos los males. De hecho, el tiempo en sí es neutro; puede ser utilizado para la destrucción lo mismo que para construir. Se me ocurre cada vez más que los hombres de mala voluntad se han valido del tiempo con una eficacia muy superior a la demostrada al respecto por los hombres de buena voluntad. Tendremos que arrepentirnos en esta generación no sólo por las acciones y palabras hijas del odio de los hombres malos, sino también por el inconcebible silencio atribuible a los hombres buenos. El progreso humano nunca discurre por la vía de lo inevitable. Es fruto de los esfuerzos incansables de hombres dispuestos a trabajar con Dios; y si suprimimos este esfuerzo denodado, el tiempo se convierte de por sí en aliado de las fuerzas del estancamiento social. Tenemos que utilizar el tiempo de modo creador, conscientes de que siempre es oportuno obrar rectamente. En este momento es hora de convertir en realidad palpable la promesa de democracia y de transformar nuestra indecisa elegía nacional en un salmo de hermandad creador. En este momento es hora de sacar nuestra política nacional de las arenas movedizas de la injusticia racial para plantarla sobre la firme roca de la dignidad humana.

Tildan ustedes nuestra actividad en Birmingham de extremada. Al principio quedé algo desconcertado por pensar que unos sacerdotes colegas míos pudiesen ver en mis esfuerzos no violentos la actuación de un extremista. Me puse a pensar acerca del hecho de que me encuentro situado en el centro de dos fuerzas opuestas de la comunidad negra. A un lado está la fuerza de la complacencia, compuesta, en parte, de negros que, tras largos años de opresión, han quedado tan faltos de todo sentido de la propia dignidad, tan despersonalizados, que se han adaptado a la segregación; y, en parte, de un puñado de negros de clase media que, debido a cierto grado de seguridad académica o económica, y porque, hasta cierto punto, sacan provecho de la segregación, se han desentendido de los problemas de las masas. La otra fuerza viene animada por el rencor y el odio, y se acerca peligrosamente a la defensa de la violencia. Trasunto suyo son los varios grupos nacionalistas negros que brotan por toda la nación, el más conocido y más numeroso de los cuales es el movimiento musulmán de Elijah Mohamed. Nutrido por la frustración del negro, hijo de la permanencia de la discriminación racial, este movimiento se compone de gentes que han perdido su fe en los Estados Unidos, que han repudiado definitivamente el cristianismo y que han llegado a la conclusión de que el blanco es un “demonio” incorregible.

He tratado de mantenerme entre estas dos fuerzas, afirmando que no tenemos necesidad de imitar el inmovilismo de los complacientes ni el odio y la desesperación de los nacionalistas negros. Y es que ésta es la mejor forma de protesta amorosa y no violenta. Agradezco a Dios que haya hecho, por el conducto de la Iglesia negra, que la senda de la no violencia pasase a formar parte integrante de nuestro plan de lucha.

Si esta filosofía no hubiese surgido, estoy convencido de que actualmente muchas de las calles del Sur norteamericano estarían inundadas de sangre. Y estoy, además, convencido de que si nuestros hermanos blancos califican de “demagogos” y de “agitadores forasteros” a aquellos de entre nosotros que se valen de la acción directa no violenta, y si se niegan a apoyar nuestros esfuerzos no violentos, millones de negros, presa de la desesperación y de la frustración, buscarán refugio y albergue en las ideologías nacionalistas negras, lo cual, de acontecer, conduciría inevitablemente a una aterradora pesadilla racial.

Los hombres oprimidos no pueden seguir estándolo de por vida. El anhelo de libertad acaba por manifestarse abiertamente, y esto es lo que ha ocurrido con el negro estadounidense. Hay algo dentro de él que le ha recordado que nacía con el derecho a la libertad; y algo, otra cosa fuera de él, le ha recordado que esta libertad podía ser conquistada. Consciente o inconscientemente, se ha dejado embargar por el Zeitgeist (2), y el negro norteamericano, unido a sus hermanos negros de África y a sus hermanos amarillos y cobrizos de Asia, América del Sur y el Caribe, marcha impregnado por un ansia que no puede esperar, hacia la Tierra prometida de la justicia racial. Si se reconoce esta necesidad vital que se ha apoderado de la comunidad negra, se tiene que comprender inmediatamente el porqué de las manifestaciones públicas actuales. El negro lleva dentro de sí muchos resentimientos concentrados y muchas frustraciones latentes, y tiene que liberarlos. Así que déjesele marchar; déjesele participar en procesiones pías en dirección al ayuntamiento; déjesele participar en los “viajes de la Libertad”, e inténtese comprender por qué siente la necesidad de hacerlo. Si sus emociones reprimidas no encuentran escape en actuaciones no violentas, buscarán una manifestación violenta. Con ello no formulo una amenaza; me limito a recordar enseñanzas de la historia. Por eso no he dicho a mi pueblo: “Abandonad vuestro descontento.” Antes bien, he tratado de decir que este descontento normal cuanto sano, puede encauzarse por la vía creadora de la acción directa no violenta. Y ahora, he aquí que se califica de extremista este punto de vista.

Pero, a pesar de que me desconcertó inicialmente el sambenito de extremista, conforme seguía pensando acerca del asunto, fue entrándome cierta satisfacción por la etiqueta que se me colgaba. ¿Acaso no fue Jesús un extremista del amor?: “Amad a vuestros enemigos; perdonad a los que os vejan; haced el bien a los que os odian y rezad por los que abusan maliciosamente de vosotros y os persiguen.” Y Amós, un extremista de la justicia: “Dejad que la justicia discurra como el agua y que la equidad corra como un inagotable manantial.” Y Pablo, un extremista del Evangelio cristiano: “Llevo en mi cuerpo las señales de nuestro Señor Jesucristo.” Y Martín Lutero, un extremista: “A lo dicho me atengo; no puedo obrar de otra manera: que Dios venga en mi ayuda.” Y John Bunyan: “Permanecería en la cárcel hasta el final de mis días antes que asesinar mi conciencia.” Y Abraham Lincoln: “Esta nación no puede sobrevivir esclava a medias y libre a medias.” Y Thomas Jefferson: “Para nosotros hay verdades evidentes de suyo, y una de ellas es que todos los hombres fueron creados iguales [...].” Así que el problema no estriba en saber si hemos de ser extremistas, sino en la clase de extremistas que seremos. ¿Llevaremos nuestro extremismo hacia el odio o hacia el amor? ¿Pondremos el extremismo al servicio de la conservación de la injusticia o de la difusión de la justicia? En la dramática escena del Gólgota fueron crucificados tres hombres. Nunca hemos de olvidar que los tres fueron crucificados por el mismo delito: el delito del extremismo. Dos de ellos eran extremistas de la inmoralidad, y por eso cayeron más bajo que el mundo que les rodeaba. El otro, Jesucristo, era un extremista del amor, de la verdad y de la bondad, y por eso se elevó por encima del mundo que le rodeaba. Bien podría ser que el Sur, la nación y el mundo necesiten muchísimo de extremistas creadores.

Esperé que el blanco moderado se percataría de esta necesidad. Quizás pequé de excesivo optimismo; quizás fueran excesivas mis esperanzas. Supongo que debía haberme dado cuenta de que pocos son los miembros de la raza opresora capaces de comprender la profundidad de los gemidos y la pasión de los deseos de la raza oprimida, y aún son menos los capaces de ver que la injusticia necesita ser extirpada mediante una acción poderosa, persistente y decidida. Estoy, sin embargo, agradecido a algunos de nuestros hermanos blancos del Sur por haber captado el sentido de esta revolución social y haberse puesto a su servicio. Todavía son demasiado pocos en cuanto al número, pero grande es su calidad. Algunos, como, por ejemplo, Ralph McGill, Lillian Smith, Harry Golden, James McBride Dabbs, Ann Braden y Sarah Patton Boyle, han escrito acerca de nuestra lucha con palabras elocuentes y proféticas. Otros han marchado con nosotros por las calles anónimas del Sur; se han consumido en cárceles sucias e infestadas de parásitos, sufriendo los insultos y los malos tratos de policías para quienes ellos eran “despreciables negrazófilos”. Frente a lo que solían hacer sus hermanos y hermanas moderados, ellos reconocieron la urgencia de actuar y sintieron la necesidad de poderosos antídotos “activos” para combatir la enfermedad segregacionista.

Déjenme apuntarles otra razón fundamental de mi desencanto. ¡Cuán grande ha sido éste en lo que hace a la Iglesia blanca y a sus ministros! Cierto es que existen algunas excepciones notables. No desconozco el hecho de que cada uno de ustedes ha adoptado algunas actitudes significativas acerca del particular. Le aplaudo a usted, reverendo Stallings, por su actitud cristiana el domingo pasado, al dar la bienvenida a los negros en el oficio dominical, aceptando el principio de la integración. Aplaudo a los líderes católicos de este estado por haber integrado hace ya varios años el Spring Hill College.

Pero, aparte de estas importantes excepciones, tengo que reiterar honradamente que la Iglesia me ha defraudado. No lo digo como lo diría uno de esos críticos negativos que siempre saben encontrar algo equivocado en la Iglesia. Lo digo en mi calidad de ministro del Evangelio, que ama a la Iglesia; en mi calidad de eclesiástico amamantado en su pecho; que se ha sostenido gracias a sus bendiciones espirituales y que seguirá siendo leal mientras le quede un hálito de vida.

Cuando de pronto me vi lanzado al liderato de la protesta de los autobuses en Montgomery (Alabama), hace de esto unos años, pensé que gozaría del apoyo de la Iglesia blanca. Pensé que los ministros, sacerdotes y rabinos blancos del Sur se contarían entre nuestros más firmes aliados. Mas, he aquí que algunos de ellos han sido incluso enemigos, negándose a comprender el movimiento de la libertad y formándose una idea equivocada de sus líderes. En cuanto a los demás, han sido demasiados los que se han mostrado más precavidos que valientes y que han permanecido silenciosos detrás de la cloroformizante seguridad de las piadosas vidrieras.

A pesar de ver quebrantados mis sueños, acudí a Birmingham con la esperanza puesta en que la dirección religiosa blanca de esta comunidad se percataría de la justicia de nuestra causa y haría, cumpliendo un profundo deber moral, de canal por el que podríamos encauzar nuestras justas quejas hacia las esferas del poder. Esperé que cada uno de ustedes comprendería. Y de nuevo vino el desencanto.

He oído a muchos dirigentes religiosos del Sur aconsejar a sus feligreses que acatasen una sentencia integracionista porque así lo quería la ley. Pero hubiese querido oír a los eclesiásticos blancos declarar: “Acatad este decreto porque la integración es moralmente justa y porque el negro es vuestro hermano.” En medio de las injusticias palmarias infligidas al negro, he visto a los ministros de la religión blancos permanecer al margen mientras formulaban frases piadosas que no hacían al caso y trivialidades mojigatas. En medio de la grandiosa contienda sostenida por librar a nuestra nación de la injusticia racial y económica, he oído a muchos ministros decir: “Son estos problemas sociales con los que el Evangelio no está realmente relacionado.” Y he observado cómo varias iglesias se consagran a una religión perteneciente desde todo punto de vista a un mundo distinto al nuestro; una religión que discrimina curiosamente, de modo antibíblico, entre el cuerpo y el alma, lo sagrado y lo laico.

He viajado por todas partes en Alabama, Mississippi y todos los demás estados del Sur. En bochornosos días de verano y en diáfanas mañanas otoñales, me he quedado mirando las bellas iglesias del Sur con sus elevados campanarios apuntando al cielo. He visto las impresionantes siluetas de sus enormes instituciones dedicadas a la enseñanza confesional. Siempre acababa preguntándome: “¿Qué clase de personas viene aquí? ¿Quién es su Dios? ¿Dónde estaban sus voces cuando salieron de los labios del gobernador Barnett palabras de obstaculización y de anulación? ¿Dónde estaban cuando el gobernador Wallace tocó a rebato dando la señal para desencadenar el odio y la provocación? ¿Dónde estaban sus palabras de apoyo cuando hombres y mujeres negros, magullados y cansados, decidieron abandonar las oscuras mazmorras de la complacencia y pasar a las luminosas colinas de la protesta creadora?”

Sí, sigo preguntándome todo esto. Profundamente desalentado, he llorado sobre la laxitud de la Iglesia. Pero sepan que mis lágrimas fueron lágrimas de amor. No cabe un profundo desaliento sino donde falta un amor profundo. Sí, amo a la Iglesia. ¿Cómo iba a no ser así? Me encuentro en la situación harto frecuente de ser hijo, nieto y bisnieto de predicadores. Sí, la Iglesia es para mí el cuerpo de Cristo. Mas, ¡ay!, cómo hemos envilecido y herido este cuerpo con la negligencia social y con el temor de convertirnos en posibles miembros disconformes.

Hubo una época en que la Iglesia fue muy poderosa: cuando los cristianos primitivos se regocijaban de que se les considerase dignos de sufrir por sus convicciones. En aquella época, la Iglesia no era mero termómetro que medía las ideas y los principios de la opinión pública. Era más bien, un termostato que transformaba las costumbres de la sociedad. Dondequiera que un cristiano penetrase en una ciudad, las personas que entonces detentan las riendas del poder, se perturbaban e inmediatamente trataban de procesar a los cristianos por ser “perturbadores de la paz” y “agitadores forasteros”. Pero los cristianos no cejaron en su empeño, convencidos de que eran “una colonia celestial”, destinados a obedecer a Dios antes que al hombre. Su número era limitado, pero grande su entrega. Estaban demasiado ebrios de Dios para sentirse “astronómicamente intimidados”. Con su esfuerzo y su ejemplo pusieron fin a prejuicios tan remotos como el abominable infanticidio y los funestos combates de gladiadores.

En la actualidad todo ocurre de modo muy distinto. Y es que la Iglesia contemporánea es a menudo una voz débil y sin timbre, de sonido incierto. Es que a menudo es defensora a todo trance del status quo. En vez de sentirse perturbada por la presencia de la Iglesia, la estructura del poder de la comunidad se beneficia del espaldarazo tácito y aún, a veces, verbal, de la Iglesia a la situación imperante.

Pero el juicio de Dios rige para la Iglesia más que nunca. Si la iglesia de hoy no recobra el espíritu de sacrificio de la Iglesia primitiva, perderá su autenticidad, echará a perder la lealtad de millones de personas y acabará desacreditada como si se tratara de algún club social irrelevante, desprovisto de sentido para el siglo XX. Todos los días me encuentro con jóvenes cuyo desengaño por la actitud de la Iglesia se ha convertido en auténtico asco.

Puede que también esta vez me haya pasado de optimista. ¿Acaso está la religión demasiado vinculada al status quo como para salvar a nuestra nación y al mundo? Es posible que tenga que polarizar mi fe en la Iglesia espiritual interior, en la Iglesia dentro de la Iglesia, como verdadera ekklesia y esperanza del orbe. Pero agradezco nuevamente a Dios que algunas almas nobles de las filas de la religión organizada hayan roto las cadenas paralizantes del conformismo y se hayan unido a nosotros en calidad de asociados activos en la lucha por la libertad. Abandonaron sus tranquilas congregaciones y marcharon con nosotros por las calles de Albany. Han descendido por las autopistas del Sur participando en unos “viajes de la Libertad”, por cierto sembrados de obstáculos. Sí, fueron a la cárcel con nosotros; algunos de ellos perdieron sus parroquias, quedaron sin el apoyo de sus obispos y de sus colegas eclesiásticos. Pero obraron creyendo que la razón derrotada puede más que la sinrazón triunfante. Su testimonio ha sido la sal espiritual que ha conservado el verdadero significado del Evangelio en estos tiempos de turbación. Han cavado un túnel de esperanza en la negra montaña del desconcierto.

Espero que la Iglesia en conjunto saldrá a la palestra en esta hora decisiva. Pero, aunque la Iglesia no acuda en ayuda de la justicia, no pierdo mis esperanzas acerca del futuro. No abrigo ningún temor acerca del resultado de nuestra lucha en Birmingham, aunque haya sido dada una interpretación equivocada de nuestros motivos. Alcanzaremos la meta de la libertad en Birmingham y en toda la nación, porque la meta de Norteamérica es libertad. Por más que se nos insulte y se haga burla de nosotros, nuestro destino va unido al de Estados Unidos. Antes de que los peregrinos arribasen a Plymouth, estábamos aquí. Antes de que la pluma de Jefferson escribiera las majestuosas palabras de la Declaración de Independencia en las páginas de la historia, estábamos aquí. Durante más de dos siglos, nuestros antecesores trabajaron en este país sin cobrar salario alguno; hicieron rey al algodón; edificaron las mansiones de sus amos mientras sufrían una injusticia flagrante y padecían una humillación abyecta y, sin embargo, gracias a una vitalidad sin límites, siguieron progresando y multiplicándose. Si las inenarrables crueldades de la esclavitud no pudieron detenernos, menos podrá hacerlo la oposición que tenemos ahora frente a nosotros. Conquistaremos nuestra libertad porque el sagrado legado de nuestra nación y la eterna voluntad de Dios están plenamente integrados en nuestras exigencias.

Antes de terminar, me siento obligado a citar otro punto de la declaración hecha por ustedes que me ha turbado profundamente. Aplaudieron ustedes con calor a la policía de Birmingham por mantener “el orden” y “prevenir la violencia”. Dudo que aplaudiesen tan fervorosamente a la fuerza policiaca de haber visto a sus perros hincar sus colmillos en negros inermes, no violentos. Dudo que aplaudiesen con tanto fervor a los policías de haber observado el horrible e inhumano trato que deparan a los negros aquí, en la cárcel de la ciudad; si les viesen empujar e insultar a las ancianas negras y a las muchachas negras; si les viesen abofetear y golpear a los viejos y a los muchachos negros; si observasen cómo —según hicieron en dos ocasiones— se negaban a darnos de comer porque queríamos cantar para bendecir la mesa juntos. No puedo unirme a ustedes en su alabanza a la policía de Birmingham.

Es cierto que la policía ha demostrado cierta capacidad de disciplina en su trato a los manifestantes. En este sentido, se han comportado más bien de modo “no violento” en público. Pero, ¿por qué? Para preservar el perjudicial sistema de la segregación. Durante los últimos años he predicado sin cesar que la no violencia requiere que los medios de que nos valemos sean tan puros como las metas que nos proponemos alcanzar. He tratado de dejar claramente establecido que está mal valerse de medios inmorales para lograr fines morales. Pero ahora he de afirmar que tan mal está, y quizás aún sea peor, valerse de medios morales para la consecución de fines inmorales. Es posible que el señor Connor y sus policías se hayan mostrado más bien no violentos en público como hiciera el jefe de policía Pritchett en Albany (Georgia), pero han utilizado los medios morales que les brinda la no violencia para mantener la meta inmoral de la injusticia racial. Como dijera el gran escritor T. S. Eliot: “La última tentación es la mayor de las traiciones: obrar bien por malos motivos.”

Hubiese preferido que aplaudiesen a los negros que participaban en los sit-ins y en las manifestaciones de Birmingham, rindiendo así homenaje a su valor sublime, a su aceptación del martirio y su increíble disciplina ante tamaña provocación. Algún día reconocerá el Sur cuáles son sus verdaderos héroes. Se citarán a los James Meredith, con el noble sentido de la misión propia que les arma para enfrentarse a muchedumbres vociferantes y hostiles, y con esa oprimente sensación de soledad que caracteriza la vida del pionero. Se citarán las mujeres negras oprimidas, de edad provecta, desgastadas, simbolizadas por aquella anciana de setenta y dos años que en Montgomery (Alabama) se alzó, movida por su sentido de la dignidad, y decidió con los suyos no viajar más en autobuses segregados, y que respondió con espontánea profundidad a alguien que le preguntaba acerca de su cansancio: “Tengo los pies cansados, pero mi alma descansa.” Se hablará de los jóvenes alumnos de los institutos y de los estudiantes universitarios; de los jóvenes ministros del Evangelio y de toda una pléyade de sacerdotes mayores que ellos, que se sientan en las secciones alimenticias de los almacenes, valientemente y adhiriéndose a la no violencia, a la vez que dispuestos a ingresar en la cárcel porque así se lo pide su conciencia. Día llegara en que el Sur se entere de que, cuando aquellos hijos desheredados de Dios se sentaban en los snack-bar de las galerías, de hecho estaban defendiendo lo mejor del sueño norteamericano y los valores más sagrados de nuestro legado judeocristiano, reconduciendo así nuestra nación a los grandes pozos de la democracia, profundamente cavados por los padres de la nación norteamericana en su formulación de la Constitución y de la Declaración de la Independencia.

Nunca antes de ahora escribí una carta tan larga. Me temo que sea demasiado larga, habida cuenta de lo cargado que están sus horarios. Les aseguro que hubiese sido mucho más corta de haber sido escrita detrás de un cómodo despacho, pero, ¿qué puede hacer uno cuando está solo en una estrecha celda de la prisión, como no sea escribir largas cartas, desentrañar profundos pensamientos y rezar interminables oraciones?

Si hay en esta carta algo que exagera la verdad e indica una impaciencia poco razonable, les pido que me perdonen por ello. Si hay en ella algo que minimiza la verdad e indica que es tanta mi paciencia que me conformo con algo menor que la fraternidad, pido a Dios, bien sinceramente, que me perdone.

Espero que esta carta les halle firmes en su fe. Espero también que las circunstancias me permitirán no tardar mucho en reunirme con cada uno de ustedes no como integracionista ni como líder del movimiento de los derechos civiles, sino en calidad de eclesiástico y de hermano cristiano. Esperemos todos que los oscuros nubarrones del prejuicio racial se alejen pronto y que la densa niebla de la interpretación torcida se apartará de nuestras comunidades presas de miedo, y que algún día no lejano las refulgentes estrellas del amor y de la fraternidad iluminarán nuestra nación con toda su deslumbrante belleza.

Me despido de ustedes, quedando suyo en la causa de la paz y la fraternidad."


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Nota del autor del blog: El anterior texto se reproduce sin ánimo de lucro personal y con fines exclusivos de difusión cultural y social.

viernes, abril 04, 2008

El "trío" de Intereconomía Radio cazado mintiendo sobre Losantos

No se a cuento de que Libertymad, al que menciono unicamente para señalar a su blog como mi fuente sobre las palabras de Isabel Durán, me deja el siguiente comentario en el mio:

BlockquoteErnesto, ¿supuestas palabras que luego tú confirmas? No lo entiendo, o tal vez lo entienda demasiado bien. Por otra parte, la única persona en ese programa que yo escuché -¿lo hiciste tú? Permíteme que lo dude- que admitió no haber oído la entrevista fue Durán, los otros dos no dijeron nada, pero hablaban de un modo que por lo menos hacía pensar que sí escucharon La Mañana. Bueno, agua pasada no mueve molino."


Ha esto decir algunas cosas:

1) Esta clarísimo que no me llamo Ernesto. La broma fácil y estúpida te califica sin que yo añada nada más. La próxima vez haz el favor de no ser tan gilipollas.

2) “Supuestas palabras que yo confirmo”. No tío, no te enteras, lo que confirmo es que Isabel Duran mintió, Losantos no trato de forma machista a Soraya Sáenz de Santamaria (SSdS). Si la tertuliana de Intereconomía desconocía la entrevista tuvo que haberse callado y limitarse a opinar sobre si le gusta o no le gusta la portavoz popular y no opinar sobre otros periodistas a los que reconoce no haber escuchado. A quien no se le entiende bajo cualquier concepto es a ti.

3) ¿Qué los otros dos contertulios si habían escuchado la entrevista de Losantos? Pues peor me lo pones, si sabían la verdad, y la callaron o manipularon son doblemente mezquinos y sinvergüenzas. Los dos contertulios eran, para quienes no lo sepan,
Carlos Dávila y un "personajillo" de voz y apariencia curiosa que va mucho a las tertulias de Curry Valenzuela en Telemadrid, cuyo nombre ahora no recuerdo. Pero si recuerdo bien que ninguno de los dos se ha caracterizado nunca por su independencia, sino más bien por su adhesión sin fisuras al discurso oficial del PP lo diga quien lo diga, se llame Aznar, Rajoy o el que pueda venir tras ellos. Ese tipo de periodistas "de cuota" que tanto gustaban a Aznar, vamos.

4) No tengo ningún inconveniente en examinar lo que se dijo realmente en Intereconomía, “faltaría más” que diría la propia Isabel Duran, así que pongámonos a ello.


Lo que si se dijo en Intereconomía.

Seguro que más de uno quiere saber lo que realmente se dijo en Intereconomía. Por suerte, tenemos a disposición el
audio (benditas hemerotecas) del programa La espuela, emitido a las 12 horas de la mañana del Jueves 3 de Abril de 2008, paso ahora a comentarles y transcribir aquellos fragementos más destacados:

Minuto 40:33 del programa:

Carlos Dávila introduce el tema del nombramiento de Soraya como portavoz popular en el congreso. Comienza a calentar el ambiente hablando de un “atentado” (lo repite unas 3 o 4 veces) contra la persona de SSdS. No dice quien o quienes lo han cometido.

Minuto 41:06:

Entra en escena el “personajillo” y sigue calentandose el ambiente. Afirma que han despreciado y mofado de la condición reproductora de SSdS “desde un medio que no voy a mencionar”, y crítica que se hagan “juicios preventivos” sobre la susodicha ¿acaso será que el subconsciente del periodista necesita relacionar a Losantos y la COPE con los "ataques preventivos" de EEUU contra el Irak de Sadam (todos llevamos un pequeño
progre dentro que sale cuando uno menos se lo espera)? Continua instruyendonos en ética periodística, “no se pueden hacer preguntas como: ¿usted procrea?”.

Minuto 42:52 (a continuación reproduzco literalmente la conversación)

Carlos Dávila: “Eso a un hombre no se lo hubiera preguntado”

Isabel Durán: “Eso es machista, machista y cobarde.”

El personajillo: Y en eso Carlos ha apuntado en la diana. Es decir, esa pregunta no se la haría a ningún hombre ¿a qué no? Ahí, ahí si creo que hay ribetes de machismo. No se le puede hacer una entrevista a nadie que…

Isabel Durán: Vamos a ver
yo no se de que entrevista habláis, lo que si que sé es que esa pregunta es machista y cobarde, lo que si que sé, también…

Personajillo: …todos sabemos quien a hecho esa entrevista. Je jeje…

Isabel Durán: …es que la realidad, es que es muy legítimo criticar, aquí ponemos a escurrir a Pepiño y nadie se rasga las vestiduras. Lo que digo es que en esta cuestión de Rajoy todo el mundo toma posiciones y es legítimo tomar posiciones, faltaría mas, lo que ocurre, es que ocurre, es que hay unos limites y esos limites no se pueden traspasar, y me parece a mi que si se hacen preguntas de si ¿usted procrea? Si eso es así, me parece machista y cobarde y quien lo haga es machista y cobarde, porque eso no se lo hace a Zapatero ni se lo hace a Rajoy nadie. Ni se lo hace a ningún tío, hombre, faltaría mas. Y la realidad es que me parece escandaloso, me parece escandaloso que se pueda, a estas alturas del siglo, ir a una mujer con preguntas de esas. Sinceramente lo digo, escandaloso."

Yo no sé que otras conclusiones pueden extraerse de lo anterior salvo las siguientes:

a) La compenetración entre tertulianos roza lo milagroso. Si los jugadores del Real Madrid FC hubieran jugado así durante toda la liga, ya la habrían ganado y no estaría el Villareal como está, a 2 puntos. Luego dicen que en las tertulias de la COPE hay unanimidad y nadie discrepa. Ja. Esto si que es coordinación... para la mentira.

b) Si fuera cierto que Carlos Dávila y el “personajillo” habían escuchado la entrevista a Soraya en
La Mañana, la manipularon consciente y deliberadamente, calentando la tertulia, incluso más que cuando estubieron opinando sobre el Gobierno de Zapatero y el PNV (y sino, escúchen el audio entero).

c) En cuanto a Isabel Durán, y como si no fuera con élla, afirma desconocer la entrevista de la que hablan (a estas alturas no me creo nada de lo que dice este trío) para, a continuación, emitir un alegato antimachista y tildar de escandaloso lo ocurrido, repito, en una entrevista para un medio que no ha eschucado. De exister la remota posibilidad de que Isabel Durán estuviera actuando de buena fe, fiándose de la palabra de sus compañeros, lo que debería hacer ahora es disculparse y, seguidamente, denunciar la manipulación de la información realizada por aquellos.

En fin, por mi parte, solo señalaré una cosa más: y es que todo ésto me parece escandaloso.
Sinceramente lo digo, escandaloso.
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Actualización: el tercer miembro del "trío" es el periodista de ABC Jaime González, gracias a Cromwell por la información.

jueves, abril 03, 2008

Federico, Soraya y el parto de los montes

Federico y la procreación de Soraya.

En el blog de PANDEMONIO han recogido las supuestas palabras de Isabel Duran en La Espuela de Intereconomía contra Jiménez Losantos, acusándolo de “machista y cobarde” por haber preguntado esto, también supuestamente, a la nueva Portavoz en el Congreso del PP Soraya Sáez de Santamaría durante la entrevista en La Mañana de la COPE: “¿usted procrea?”. Así, de primeras, no se que tendrá tal pregunta de machista, si acaso se trataría de una grosería. Tampoco veo nada de cobardía, se supone que la hizo a la cara de la susodicha. Pero todo es mas sencillo, lo que dice Isabel Duran es simple y llanamente falso. Jaleada por presentador y contertulios que, como ella misma, reconocen no haber escuchado la entrevista (ni se dignaron a referir el nombre del programa y la cadena, será que temen que ocurra como con Bitelchus que si lo mencionas tres veces…) mintió y manipulo, y eso es lo peor que puede hacer un periodista. Es verdad que la entrevista tuvo momentos más tensos que otros, pero la única mención hecha a la capacidad reproductora de la portavoz Soraya es la siguiente (transcribo literalmente del audio de la COPE) (audio minuto 11:52):

BlockquoteFJL: (en tono distendido) ¿Su marido es también político?

SSdS: No. Mi marido es también abogado del Estado... trabaja en la Administración…

FJL: ¿ya se han reproducido ustedes, o…?

SSdS: No, todavía no, todavía no, don Federico. Ese terreno de “hijos, no hijos” pues…casada y sin hijos."

La cosa suena bien distinta, para el que entienda de estas sutilezas claro. A este punto de la conversación se llega después de que Losantos hubiera señalado que no se sabe casi nada de su vida personal y se han publicado cosas contradictorias (audio minuto 10:35). Después de que estuvieran hablando de su oposición a Abogada del Estado y su trabajo en León y antes de preguntar con bastante cuidado si era o no del OPUS DEI (audio minuto 12:14), tal y como ha salido en medios pro-socialistas, a lo que contesto que no lo es. Eso es todo lo que da la absurda polémica.

Cesar Vidal y el parto de los montes.

Un comentarista en Pandemonio escribe que en realidad la frase o algo similar la dijo Cesar Vidal. Esta claro que a estas alturas lo comentado en Intereconomia estaría en las antípodas de la realidad, pero es que esto tampoco es así. Por lo menos la única constancia que tengo de que en La Linterna se haya hecho mención la reproducción de Soraya Sáez de Santamaría fue en la Carta editorial con la que abrió el programa del martes 1 de Abril. Vidal pon en relación los nombramientos de Rajoy en el PP con una fabula de Fedro, literato del primer siglo a.C en la que un monte se hizo esperar hasta que estallo y de su interior surgió un misero ratón., en referencia a la expectación que había levantado Rajoy estas semanas sobre esos nombramientos que iba a hacer, y que finalmente se trataba gente de tercera fila. Transcribo las últimas palabras de esa carta (audio minuto 6:29):

Blockquote(...)El parto de Rajoy tiene todas las apariencias de ser similar al del ratón expulsado por el monte. De hecho presenta todo el aspecto de constituir una parida, es decir, lo ultimo que necesita España para los próximos 4 años. Sin embargo, no perdamos la esperanza, de aquí al Congreso del Partido Popular en junio pueden producirse cambios a mejor y Soraya Sáez de Santamaría, que ya tiene 36 años y no ha dado a luz, incluso podía quedarse embarazada y pedir la baja como portavoz del congreso por maternidad, y entonces, quizá, ese parto, permitiría redimir el de Mariano Rajoy".

Pueden escucharla entera aquí. Es tal vez una de las cartas mas duras que le he oído a Cesar Vidal y posiblemente la última frase no sea acertada, pero no se a quien debería de ofender más si a ella o a Rajoy.

Lecciones de periodismo crítico.

Todo el asunto denota la obsesión que tienen algunos con estos periodistas quienes en ejercicio de su libertad de expresión tiene todo el derecho de criticar aquello que hace el poder cuando creen que no esta bien hecho. No comparto algunas opiniones recientes de Federico y Cesar (como no he compartido otras en otras ocasiones), pero lo que tengo claro es que tienen derecho a expresarlas, nos gusten o no, porque esa es su función. Además se agradece, si observamos las entrevistas que hacen en otros medios patrios, la de la Mañana a Soraya fue la mas exigente y a la altura de lo que debe ser un periodismo crítico. Creo que en España no tenemos ni idea de lo que eso significa, nos faltan redaños (yo me incluyo) e ignoramos lo que se cuece en el periodismo político de primera línea de países, siento decirlo, mucho mas avanzados que nosotros en materia de libertad de expresión. La mayoría de los mejores periodistas estadounidenses y británicos se habrían merendado a Soraya a los 10 minutos y dudo yo que la hubieran cedido 42 minutos de su programa (1 hora con los anuncios). A lo mejor eso es lo que jode a algunos. A la hora de la verdad las entrevistas de Losantos (también las de Vidal) son muy “flojitas” (en términos de dureza dialéctica se entiende) ya que como el mismo reconoce si invitas a alguien al programa tienes que darle al menos la oportunidad de salir del paso con algo de dignidad porque sino no vuelve. A mi no me cabe duda de que Soraya volverá a La Mañana.

El “affaire” María Cristina Castro.

Ya puestos con el “machismo” de Losantos, se habla mucho últimamente de la entrevista a María Cristina Castro una militante Popular que decidió presentar una candidatura para el Congreso de Valencia, aventura que acabo a las 48 horas escasas. Federico también la entrevisto telefónicamente en su programa, aunque a petición de ella, y en aquella ocasión si que fue dura, dura de verdad. Pero no por lo que le dijera el entrevistador que casi ni hablo, sino porque durante la misma la señora María Cristina se empeño en discutir sobre lo que había dicho este a las 6 de La Mañana, en vez de hablar de lo suyo ¿Cuantos periodistas españoles hubieran aceptado y permitido un “tú a tú” de bastantes minutos como el que tuvo lugar aquel día? Muy pocos. Tal vez Herrera. Yo aún no se que coño pretendía esta señora, ni por la entrevista ni por ningún otro medio he conseguido sacar algo en claro. Perdónenme pero a esta mujer se le fue el tarro completamente, la política es cosa muy seria y no esta para protagonismos vacuos y probó de la mejor medicina. Sospecho que Losantos le hizo un favor al PP y a Rajoy que no le van a pagar.

Sigo pensando que el PP no necesita una “primarias” y que Rajoy, bajo su responsabilidad y con el derecho a criticarle debe dirigir el PP en los próximos años. Creo que es la consecuencia lógica del resultado electoral por muy derrota que haya sido impele a Mariano a quedarse, no creo que otro político popular tenga la capacidad y el tirón para convencer a todo el espectro de la derecha política y rascar votos de centro izquierda. El PP no necesita de un proceso que pueda poner en duda el liderazgo y la unidad del partido y creo que eso es lo que ocurriría. Seguro que estoy equivocado pero lo que me parece inaceptable es el linchamiento de periodistas que discrepan de una decisión del poder y más si para ello se falsean hechos, se construyen mentiras y se manipulan verdades.

Debería darles vergüenza.

martes, abril 01, 2008

Thomas Sowell sobre las "primarias" USA

"Si supiera usted lo gilipollas que era Henry Wallace, se daría cuenta de cómo aquella sala llena de humo salvó a la nación del desastre."
Léalo entero aquí.

lunes, marzo 31, 2008

Frase del mes (abril)

"Il bordello è l'unica istituzione italiana dove la competenza è premiata e il merito riconosciuto."(*)
Indro Montanelli.

(*) El burdel es la única institución italiana donde la competencia es premiada y el mérito reconocido.
Una vez al mes seleccionare una frase que acompañara la bitácora en su esquina superior derecha. No tiene porque estar relacionada con un asunto de actualidad, puede ser que simplemente me haya gustado o me evoque algún pensamiento o acontecimiento. Intenraré, si, que no deje indiferente a nadie. La primera es esta del mítico periodista italiano Indro Montanelli, fallecido en el año 2001, azote de Fascistas, Comunistas y Berlusconianos por igual y uno de los pocos referentes morales de la sociedad italiana moderna. Describe muy bien lo que a menudo es (o no es) la vida política.

miércoles, marzo 26, 2008

Una propuesta de equipo para el PP

En Libertad Digital han puesto a disposición de los lectores una página donde votar a aquellos miembros del PP que creemos deben acompañar a Rajoy en la Ejecutiva del Partido. Esto me ha llevado a reflexionar sobre las caras que deberían representar al Grupo Popular en el Congreso y Senado. Como Rajoy todavía no se ha pronunciado al respecto, ni sobre lo uno ni sobre lo otro, aún podemos hacer "quinielas", y por eso he dedicado un ratito de mi tiempo a elaborar estas dos listas, una para la Ejecutiva y otra para las Cámaras, con mis preferencias personales. No pretendo ser exhaustivo, solo orientar, tampoco voy a ser muy original, ni ambicioso. Probablemente me haya dejado fuera a gente valiosa y me he permitido la inclusión de alguna que otra “maldad” (a ver si adivinan a qué me refiero y por qué), pero estoy siendo sincero si les digo que creo que este equipo, acaso con pequeñas variaciones (intercambio de algunos puestos y algún añadido) es/podría ser una buena base para la Oposición en esta legislatura. Dudo que en Génova 13 me hagan mucho caso, pero como de lo que se trata es de divertirse un rato, hagan las aportaciones que les parezcan y, en fin, opinen en libertad.

Ejecutiva del Partido

Rajoy (Presidente)
María San Gil (Secretaria General)
Esperanza Aguirre
Manuel Pizarro
Mayor Oreja
Alejo Vidal Cuadras
María Dolores de Cospedal
Francisco Camps

(Se trata de una propuesta personal, la creación de dos secretarias especiales, adjuntas a la Ejecutiva, para el seguimiento de las políticas lingüísticas, culturales y educativas en Cataluña y País Vasco y que elaborasen informes periódicos ypropuestas sobre estos temas):

Santiago Abascal (Secretaria especial para el País Vasco)
Daniel Sirera (Secretaria especial para Cataluña)

Queda decidir quién es el portavoz del Partido. Yo pondría a Cayetana Álvarez de Toledo, mujer joven, guapa e inteligente (da igual el orden en que se ponga) pero (como verán más adelante) puede ser complicado, así que, para joder un poco al personal "progre":

Ángel Acebes (Portavoz del Partido)

Grupo Popular en el Congreso

González Pons (Líder Grupo Parlamentario Popular)
Manuel Pizarro (Portavoz 1º en el Congreso y para Asuntos de Justicia)
Cayetana Álvarez de Toledo (Portavoz 2ª en el Congreso para asuntos nacionales)
Gustavo de Arístegui (Portavoz Congreso para Asuntos Exteriores y de Defensa)
Ignacio Cosido (Portavoz 2º para Asuntos de Defensa)
Eduardo Zaplana (Educación y Administraciones Públicas)
Ana Pastor (Sanidad y Consumo)
Cristóbal Montoro (Economía y Hacienda)
Ignacio Astarloa (Interior)
Pío García Escudero (Portavoz Senado)
Soraya Sáenz de Santamaría (Candidata del PP a Vicepresidenta del Congreso)

lunes, marzo 24, 2008

Música: "La casa del sol naciente" - Animals

"Elentir" nos recuerda en su blog un clásico de la música moderna ideal para acompañar una noche de seda. Por mi parte, y como ya es de día, voy a poner algo mas "duro" y gravitar hacia el "realismo social". Sin abandonar el aire retro y arriesgándome a promover una de esas "cadenas" de post que tanto gustan, les dejo con una de mis canciones favoritas, también mítica, en la versión que hicieron famosa los Animals. Y es que la voz de Eric Burdon me pone los pelos de punta (en positivo). El primer gran éxito de Folk-rock, "House of the Rising Sun", la historia de un motel de mala muerte o un prostíbulo, no se sabe, en la ciudad de New Orleans.





There is a house in New Orleans
They call the Rising Sun
And it's been the ruin of many a poor boy
And God I know I'm one

My mother was a tailor
She sewed my new bluejeans
My father was a gamblin' man
Down in New Orleans

Now the only thing a gambler needs
Is a suitcase and trunk
And the only time he's satisfied
Is when he's on a drunk

Oh mother tell your children
Not to do what I have done
Spend your lives in sin and misery
In the House of the Rising Sun

Well, I got one foot on the platform
The other foot on the train
I'm goin' back to New Orleans
To wear that ball and chain

Well, there is a house in New Orleans
They call the Rising Sun
And it's been the ruin of many a poor boy
And God I know I'm one

miércoles, marzo 12, 2008

Rajoy y el "juicio político". Democracia interna y partidos políticos.

Ética y política: el "juicio político". Es habitual confundir churras con merinas, por ejemplo, la ética con la política y a esta con el derecho. Por fortuna, nunca se dará una coincidencia total entre ambas, sobre todo por las limitaciones del ser humano al conocimiento cierto de la realidad que nos rodea y por el origen incierto de las ideas en nuestro cerebro. La subsistencia del pluralismo y la libertad en la sociedad dependen de ello (lo contrario seria un monismo epistemológico e intelectual insoportable).

Centrándonos en la política, me refiero a la política profesional, la de los partidos y las tareas de gobierno, esta se caracteriza por tener como guía esencial lo que Isaiah Berlín llamaba el “juicio político” la capacidad de apreciar cuales son las estrategias, movimientos, decisiones y acciones adecuados dentro de la vida política. (Gustavo Bueno usa criterio similar, el principio de “prudencia” que debe guiar las acciones políticas). Se trata de un conocimiento práctico y que juega esencialmente en el largo plazo. Esto tipo de conocimiento no es aprensible por la ciencai 8auqneu lso cientificos politicos lo crean asi) y sin duda va mas allá de cualquier reflexión ética-racional. Al político se le presupone el “juicio político” (o la prudencia) y la única manera de saber si un político ha acertado o no en su labor es “a posteriori”, cualquier análisis “a priori” no será mas que una predicción sin ningún valor de verdad objetiva. Es por eso que la política da bastante asquito desde dentro y desde fuera, y se aparta tan a menudo de la ética. No se parece a ninguna otra actividad, aunque un cierto grado de actividad política esta presente en toda actividad humana, esta es el componente principal solo en la propia actividad política). Personalmente, respeto a quien se dedica a este “oficio” por los motivos que sean y creo con ingenuidad palmaria que hay gente que esta en un partido para servir a los ciudadanos. Pero tampoco me engaño, la política funciona como vemos, los acuchillamientos, los pactos, las melindreces, etc. son el pan de cada día, es el menú que se ha de tragar, pero si sobrevives puedes alcanzar cimas de reconocimiento público, poder e influencia social que a los demás mortales nos están negadas. Yo no tengo estomago o valor suficiente para dedicarme a ello, por eso me he resistido (tampoco ha hecho falta mucho esfuerzo) a ser fagocitado por asociaciones de estudiantes y partidos políticos varios, en cambio, me he dedicado mucho, en publico y en privado, a comentarla.

Diferentes lecturas de las elecciones y las críticas a Rajoy. El comentarista político, a la hora de analizar y valorar los sucesos políticos debe tener en cuenta argumentos muy diferentes y servirse de ellos para intentar averiguar que elementos influyen o influyeron en la decisión de un político. Los argumentos éticos son solo un tipo de argumentos a usar, pero no los únicos y en la medida que otro tipo de argumentos como los de utilidad política o jurídicos (de principio o de legalidad) sean suficientemente fuertes nos veremos obligados a apartar la ética. No obstante el resultado seguirá siendo un análisis parcial e incompleto, naturalmente limitado.

Cuando he criticado las opiniones de quienes creen que Rajoy debe irse lo he hecho teniendo en cuenta no solo argumentos éticos del tipo “quien pierde se va” y “todo partido debe renovarse continuamente”. He tratado de no olvidar las difíciles circunstancias de la oposición popular, haciendo una lectura del resultado electoral positiva y anticipar que es lo mejor para el país y el partido que representa la única alternativa real y posible al PSOE de Zapatero. Habrá quien no comparta mis argumentos, está en su total derecho, pero acusarme a mi o a cualquiera que ose tener la misma opinión de sectarismo (¡!), “marianismo” (¿?), “peperismo” (¿¿??), cobrar del partido (¿¿¿???) o iniciar una caza de brujas (sic) es algo que me parece francamente decepcionante y de una flaqueza intelectual que da grima. Esperaba encontrar entre los críticos a Rajoy, además de insultos, argumentos sólidos y lo que encuentro es oportunismo cainita, un recurso plano y abusivo a la ética y un brindis al sol por un posible partido popular auténticamente liberal, que además gane las elecciones de 2012 a la Izquierda. Todo esto pasa, OH! milagro, por unas primarias que nadie ha definido ni se ha parado a pensar en sus posibles consecuencias.

Dijo Federico, ayer martes, durante la “movidita” tertulia en La Mañana de COPE que no conoce político que no quiera ser presidente. Bien, yo no conozco político que este dispuesto a suicidarse voluntariamente cuando es ya presidente. Hay políticos que pueden ser temerarios, vivir jóvenes y dejar un bonito cadáver (Gallardón), masoquistas, que se resisten a abandonar el cargo aunque se hundan ellos y el partido (Fraga), que se endiosan (Aznar) e se creen iluminados (Zapatero). Pero suicidas, suicidas… no los conozco. Un partido político en su conjunto en cambio si puede suicidarse (lo hizo UCD) y puede hacerlo el PP si se pone a ello. Pero Rajoy no se va a suicidar (aunque doctores Montes tiene la “Iglesia” dispuestos a practicarle amablemente la eutanasia) ni dejar que el PP se suicide. Tampoco se irá mientras no le echen, como ocurre con todos los políticos sensatos o no. En su caso, además, quedarse es su responsabilidad. Uno no dirige un partido cuatro años bajo condiciones excepcionales, se lo echa al hombro, lo lleva a sus mejores resultados y, luego, se lo entrega a otro y si te he visto no me acuerdo. Ya he comentado que la derrota popular es, también, la confirmación de un liderazgo, ambas cosas no son incompatibles. Rajoy tiene el aval de más de 10 millones de votantes, conserva los que ya tenia y añade otros 400.000 nuevos, algo muy meritorio. Al mismo tiempo, Zapatero ha perdido mucha de la legitimidad para gobernar que tenía a pesar de ganar las elecciones, ya que ha perdido el voto de centro. Ese mensaje tiene que ser oído bien fuerte desde el primer día de legislatura y hay que presionar al Presidente del Gobierno para que llegue a acuerdos con el PP en los 4 puntos que Rajoy le ofreció ya en la legislatura pasada. Solo si los populares se organizan para llevar ese mensaje con fuerza al Parlamento y los medios podrán empezar, ya mismo, a minar la cada vez mas reducida credibilidad de Zapatero ante la opinión pública. Aun hay un 25% de abstención en el electorado y el PSOE va a seguir perdiendo votos por el centro si mantiene la misma política. Una vez mas, Rajoy es el mejor situado para aprovechar este contexto.

Rajoy se queda y va al Congreso del PP.

Ayer, Mariano Rajoy, se presento con la cabeza bien alta, aunque con tono y expresión todavía afectados, ante los medios de comunicación y anuncio que ira al Congreso del PP en Junio con aspiraciones de ser designado candidato a Presidente del Gobierno. Anunció equipo propio, algo que yo interpreto no tanto como que le hayan hecho el actual como que en su momento tuvo que formar uno posibilista que contribuyera a la unidad del partido aunque las personas no fueran las mas adecuadas para esas funciones. Ahora, en cambio, tiene la legitimidad necesaria para presentar un equipo más acorde a las circunstancias y necesidades del partido y que sea aceptado por todas las corrientes internas y esa legitimidad se la han dado las elecciones, renunciar a ella es de locos.

Se comenta que va a ser el único que se presente como candidato a candidato y que el Congreso solo servirá para ratificarle. Pues me parece muy bien, no veo por qué un líder ya confirmado en las urnas tiene que someterse a más pruebas electorales para hacer lo que ya le han mandado hacer los españoles con sus votos: liderar la oposición de derecha y centro-derecha contra Zapatero.

En cuanto a las posibles consecuencias de un proceso alternativo de “primarias” o un congreso mas abierto (con Rajoy no candidato), resumo: un año sin oposición parlamentaria y política real al PSOE (tarea que recaería como en 2004 en la sociedad civil, la Iglesia y la COPE); un PP dividido entre quienes se enfrentan a Zapatero y quienes quieren compadrear con la Izquierda; un líder resultante que cuente con la legitimidad de una parte de los militantes y no la de urnas (a Rajoy, recordemos, le han votado ciudadanos que no son militantes populares); y una perdida notable de capacidad para presionar a Zapatero. Este panorama sería tan catastrófico que la mera posibilidad de que ocurra debe ser convenientemente alejada. Rajoy y el PP han tomado una decisión y solo el tiempo nos dirá si es la acertada, pero parece ser la más juiciosa o prudente.

Sobre la democracia interna de los partidos y el Art. 6 de la CE. Articulo 6, ultimo inciso, de la Constitución Española de 1978 (sobre los partidos políticos):

“Su estructura interna y funcionamiento deberán ser democráticos”.

Mucho se habla de este artículo y de los escasamente democráticos que en realidad son los partidos políticos españoles. Estoy de acuerdo, me encantaría que los partidos políticos fueran democráticos, pero discrepo en la forma en que esto puede hacerse efectivo. Pretender que sean los propios partidos quienes sometan su liderazgo y gobernabilidad a procesos internos no controlados es como pedirle a un hemofílico que nos haga de sparring. Los experimentos fuera del ambiente controlado de un laboratorio suelen acabar mal, a veces, incluso dentro. Solicitar o exigir de un partido y su líder fortalecidos hacia el exterior, como es el caso del PP y Rajoy, que se enzarcen en una operación de propaganda y autobombo interno con posibilidades de acabar como el rosario de la aurora es no tener la cabeza en lo que es la política.

En mi opinión, hay 5 formas de resolver el asunto del funcionamiento democrático interno de los partidos, aquí se las cuento:

- La primera de ellas es la que utilizo el PSOE con las primarias que dieron lugar a la elección de Zapatero como candidato. Ante una crisis tremebunda del partido, en la que nada funciona, vamos cuesta abajo y se nota que no sabemos lo que hacemos, decidimos probar el experimento “primario”. Tal experimento carece de garantía de éxito alguna, es una medida desesperada, y no sirve para el futuro pues se trata de solución voluntarista, el dedo puede volver en cualquier momento, sino miren como esta el PSOE (no hace falta contarles cuanta gente valiosa dentro del mismo, la mayoría desconocida, ha sido defenestrada desde hace 6 años).

- Dos. Que desde el Gobierno se proponga una Ley de Partidos que regule el asunto del funcionamiento interno. Llevamos dos leyes de Partidos desde 1978 y ninguna ha tocado el tema. Vamos, el principio de no intervención en los asuntos internos aplicado a los partidos políticos.

- Una tercera hubiera sido que el TC hubiese dado unas directrices claras al resolver la constitucionalidad de las dos Leyes de Partidos de la Democracia. Al respecto solo dijo que esta en manos de cada partido político establecer en sus Estatuto el procedimiento concreto. Es pues, que la solución constitucional tampoco nos sirve.

- La cuarta seria que los propios partidos políticos estableciesen un sistema de “primarias” en sus Estatutos. Hoy por hoy ningún partido esta dispuesto a establecer semejante sistema de manera permanente y como hay libertad de elección del procedimiento pues tenemos Estatutos que son como son, opacos en la materia.

- Y llegamos a la quinta y ultima solución, consiste en que, en algún momento, un militante o grupo de militantes presente una demanda ante los tribunales en contra de los Estatutos de su partido y/o las decisiones tomadas en base a dichos Estatutos y de esta se sustente un procedimiento judicial que lleve a una sentencia que obligue a la reforma que los partidos no hacen voluntariamente. Por desgracia, en 30 años de democracia no se ha visto demanda alguna de este tipo.

Conclusión. Puesto que el Congreso Popular al que se presenta Rajoy es escrupulosamente legal (mientras un tribunal no diga lo contario) y políticamente conveniente (el PP tiene que aprovechar su fortaleza en hacer la oposición al Gobierno y no en espurios debates de ideas y votaciones de posibles lideres los cuales, no solo, son menos convenientes que Rajoy, sino que además ninguno quiere presentarse), lo que éticamente les parezca a algunos es irrelevante. Tan irrelevante como que los ingleses, a día de hoy, sigan manteniendo, con razón, que la independencia de EE.UU. fue ilegal, pero ignoren a su vez que los argumentos éticos y políticos a favor de la misma eran abrumadores.

martes, marzo 11, 2008

RESULTADOS 9-M (II): PP. Entre una dulce derrota y la confirmación de un liderazgo.


Una gran verdad. Es más difícil administrar la derrota que la victoria.

Entre los que esperaban un milagro y los que deseaban una hecatombe, hay motivos para no estar satisfechos. Los unos por creer que la democracia, mientras sea democracia es un régimen de transformaciones revolucionarias, en el que lo único que importa es aplastar al adversario e imponer con la fuerza del Estado una visión única de la realidad social. Con esa premisa llego Zapatero a las elecciones y con ella se ha quedado sin mayoría absoluta. Los otros, por el exceso de soberbia que supone creer que el principal partido de la derecha no merecía reconocimiento por su labor de oposición, realizada en condiciones muy duras, contra una mayoría aplastante Pro-socialista en los medios y el Parlamento, y los cuchillos en alto dentro del partido, lo que es muy meritorio, en algunos aspectos mejorable, pero en absoluto merecía una enmienda a la totalidad. No hay duda de que el PP se ha consolidándose como partido de la Derecha y el Centro-Derecha.

Si interrogo la derrota dulce de los populares no es por negar un resultado que a pesar de no ser el que necesitaba España para cambiar de rumbo es legitimo y no voy a discutirlo, pero lo que se decidía el 9-M era en manos de quien estaría el futuro de la nación. Los resultados muestran que ese futuro corresponde por igual a los dos partidos mayoritarios, el PP y el PSOE y no a las minorías. Los dos aglutinan respectivamente el voto de Izquierda y Derecha y ninguno puede ya gobernar totalmente en contra del otro. Sus dirigentes pueden y deben ser responsables con lo que las urnas han dicho. En este sentido, es Mariano Rajoy quien, en la derrota, ha salido mas fortalecido y confirmado en todas sus ideas principales, y no Zapatero en su victoria, pues su forma de hacer política ha quedado desautorizada y, al no crecer por el centro político, no puede apropiarse la representación mayoritaria de los españoles.

Puede que Rajoy no haya convencido a los zapateristas, pero ¿era posible dadas las circunstancias? Quién no quiere ver no se le puede convencer. Rajoy ha criticado aquellas acciones de gobierno que fueron clave en la legislatura pasada, no solo por su contenido, que también, sino por llevarlas acabo sin contar con el PP. Ese autismo hacia la derecha política y social de este país es lo que finalmente ha agravado el estado de la nación y es la actitud reticente de Rajoy a aceptar la muerte civil de esta lo que ha impedido a Zapatero alcanzar la mayoría absoluta.

No obstante vamos a asistir a dos fenómenos curiosos en las próximas semanas. El PSOE, azuzado por la mayoría de la prensa nacional e internacional, tratará, por un lado, de hinchar los resultados, vendiéndolos como la confirmación del liderazgo nacional y “saber hacer” político de Zapatero. Eso esta muy lejos de la verdad, no es la correcta interpretación del 9-M y el deber de todo comentarista político es rechazarlo. Por otro lado, aumentarán los ataques contra Rajoy y el PP. La intensidad de estos ataques será directamente proporcional a la reacción de los populares antes los resultados y, en la medida en que estos se reafirmen en su campaña, ideas y lideres, ira a peor. Nada nuevo bajo el sol.

Desde la misma noche del domingo recorre España la siguiente pregunta “¿Debe Rajoy seguir al frente del PP?” Estamos ante la continuación del programa político socialista y la tonadilla que ha repetido en los últimos meses según la cual daban a Rajoy como rotundo perdedor a cambio de un Zapatero sonoramente triunfante, lo cual no ha sucedido. A los socialistas se les van a unir una parte del PP que desea que el partido sufra de la crisis interna que permita a algunos agarrar esa parte del pastel que hasta ahora les era negada o una mayor que la que les corresponde. Tenga presente el lector que los socialistas y esa minoría dentro del PP desean esa crisis interna aunque tenga efectos devastadores para el partido, la defensa de sus ideas, la eficacia de la labor de oposición y el futuro mismo de la nación. La izquierda española es acrítica y la ausencia de reflexión sobre si misma manifiesta, mientras que la derecha es cainita y gusta de verter la sangre de sus hermanos. El mayor error que puede cometer el PP tras las elecciones, pues, es entrar en esa vorágine de la autocrítica (práctica concebida por la izquierda), abriendo además el melón sucesorio. No con un líder que ha sido confirmado en sus principales ideas. Toda crítica debe ir acompañada de la verdad, y la primera verdad es que Rajoy es hoy por hoy la mejor opción del PP.

El PP con Rajoy se ha mantenido unido, a pesar de albergar una variedad de tendencias ideológicas en su seno que no siempre han estado dispuestas a colaborar y en medio de una legislatura de continuos ataques y casi total soledad política y mediática. Pero donde más se ha confirmado Rajoy es en la idea de que gobierne quien gobierne no puede hacerlo sin contar con el principal partido de la oposición por lo menos en las cuestiones esenciales. No solo no le desacreditan los hechos sino que acapara mayor legitimidad que la que disfruto durante la legislatura ya acabada y con la que puede ser exigente con Zapatero y obligarle a llegar a acuerdos de Estado. Podrá, también, si es listo, aprovechar en su beneficio los resultados para formar un equipo nuevo o reforzar el que tenía en aquellos puntos más débiles. En mi opinión hay dos pilares fundamentales que hay que reforzar: política exterior y comunicación (donde Gustavo de Arístegui y Cayetana Álvarez de Toledo, respectivamente podrían jugar un papel protagonista). Creo que Pizarro debe seguir y coordinarse con Montoro (algo para lo que aun no ha tenido tiempo) a la hora de atacar la política económica de Solbes. Y por supuesto, Esperanza Aguirre debe, por su comportamiento durante la campaña ser premiada con su acceso al Senado a través del sistema de designación directa de las Comunidades Autónomas.

Pero todo este proceso puede dar al traste si en el PP se dejan convencer por cantos de sirena y análisis sesgados (e interesados) de los resultados electorales puede acabando con su mejor arma para los próximos 4 años. Se debe perseverar en el mismo discurso, mejorarlo en aquellos puntos más flojos, pero no renunciar a la realidad de que los populares representan a media España, que Rajoy ha sido su líder, manteniendo el partido unido por las bases, él lo ha conseguido y no se puede descartar que llegue a Presidente. Solo desde la fortaleza podrá el PP forzar al PSOE a retratarse y elegir entre las dos opciones que se le presentan a Zapatero y de las que hablaba en la primera entrega de este análisis.

Ahora. Rajoy podría estar tentado de tirar la toalla, creo que sería una equivocación pero es una decisión que le corresponde tomar en conciencia y que habrá de aceptarse si es así. En cualquier caso debe hacerlo de la forma que sea menos traumática para el partido y no puede ser ahora. Soy tremendamente escéptico de que pueda salir bien, no creo que sea posible un cambio no traumático de líder en el PP. Un Congreso podría fácilmente acabar con una división en el seno del partido entre dos corrientes antagónicas: una que este dispuesta a dejar hacer a Zapatero y otra que le haga frente; una que apoye el “canon digital” y otra que lo rechace, una que se siga oponiendo al Estatuto, diga lo que diga el TC; y otra que no este dispuesta a parar sus efectos; una que mantenga la idea de nación española de ciudadanos libres e iguales ante la ley con otra que la relativice en aras del bienpensamiento reinante; una que se olvide de Irak y el 11-M y otra que luche por que la verdad de estos acontecimientos salga a la luz; la que se oponga a que el Gobierno vuelva a negociar con ETA y la que le de una carta en blanco a Zapatero; una que defienda el papel activo de España en Iberoamérica y Europa y otra que acepte el seguidísimo de lideres y naciones con intereses contrarios a los nuestros…

En definitiva, hasta ahora las fuerzas, mal llamadas, “centristas” dentro del partido habían sido contenidas, Rajoy no podía hacer otra cosa si quería conservar el liderazgo. Después de las Elecciones están casi vencidas pero podrían resucitar si el PP interpreta la derrota como un fracaso personal de Rajoy y deja pasar el tiempo sin dar una respuesta rotunda y contundente al mensaje complaciente de los socialistas. Es necesario que el liderazgo del candidato se confirme y reafirme desde el primer momento de la legislatura. Rajoy debe ir a la sesión de investidura con todo el arsenal de ideas y el armazón de convicciones personales que ha defendido durante los últimos 4 años y en la campaña electoral, poniendo a Zapatero y al PSOE ante sus propias contradicciones.

Las cosas han cambiado, pero no tanto y no para peor. España tiene solución, el camino va a ser largo y duro, mas de lo que a algunos les gustaría, pero defender unas ideas de nación y libertad no es fácil, cómodo o sencillo. Estamos solo al principio de ese camino y sería un error que la derecha diera un paso atrás cuando ya había cogido fuerza.

RESULTADOS 9-M (I): PSOE. Una victoria socialista que puede ser amarga.



Lo acontecido el 9-M merece un análisis pausado, desideologizado y que ponga sus vistas en el medio-largo plazo, que es lo que debería distinguir al pensamiento liberal del resto de corrientes intelectuales y movimientos políticos.

La victoria del PSOE por 16 escaños y un 3,5% de votos no puede dar lugar a la euforia desmedida dentro de las filas socialistas ni a una excesiva autocrítica entre los populares (ya se la harán el PSOE y los medios de comunicación mayoritarios).

La primera conclusión que deben sacar los socialistas es que tan intensa campaña anti-PP para tan estrecho margen de victoria no ha merecido la pena. Y no la ha merecido porque al final no van a poder gobernar como querían hacerlo y como prometieron a sus electores. La victoria de Zapatero el 9-M supone un rechazo al retroceso que ha experimentado España en estos 4 años pues no se sustenta tanto en el merito que se le presupone al Presidente como en el demerito que ha merecido su forma de gobernar. Pese a quien pese, el domingo asistimos a la constatacion de que España no puede ser gobernada de espaldas al principal partido de la oposición, sea este el que sea.

La segunda conclusión es que el PSOE no ha crecido en votos por el centro, mas bien a perdido algunos (aproximadamente 400.000 que van al PP y 300.000 mas para UPD). Estos votos perdidos los ha recuperado por la izquierda, devorando casi toda la representación de IU y ERC, e incluso por la derecha nacionalista del PNV, al que ha quitado fuerzas en el País Vasco en la medida en que ha asumido el discurso nacionalista. De esta distribución de voto el PSOE puede sacar dos lecturas. Una es que la política desarrollada estos 4 años ha gustado a sectores y personas que tradicionalmente no votaban al PSOE y tenían su representación en partidos minoritarios y debe decidir si eso es lo que mas le conviene y que va hacer con dicho apoyo radical. La segunda lectura es que se ha convertido en el depositario casi total del voto de la izquierda (como ocurre con el PP en la derecha) y por ello a partir de ahora tendrá una mayor responsabilidad en las decisiones de gobierno que no podrá achacar a la presión de las minorías parlamentarias que le apoyen, siendo la responsabilidad exclusiva de sus dirigentes.

La victoria del PSOE es amarga, muy amarga pues le obliga a pactar y llegar a acuerdos a los que se negó la pasada legislatura con una derecha que desprecio y ataco de todas las formas posibles. Puede, por supuesto, intentar gobernar de nuevo a su manera, buscando el apoyo cómplice de CIU o PNV en cuestiones puntuales, pero se encontrara con el problema de que las reformas mas izquierdistas en lo social (aborto, eutanasia, relaciones con la Iglesia,…) no van a ser apoyadas por ninguno de estos partidos y tampoco por el PP. En economía tampoco va a recibir una colaboración ciega en el aumento irracional del gasto público, en esa mala imitación del New Deal de Roosevelt que ha abanderado SOLBES y pretende sirva de plan de choque contra la crisis. Es posible que finalmente rechace llegar a pactos con el PP en materia autonómica e insita en el proceso confederal.

El PSOE ha ganado para no desarrollar su programa más radical y con el que se presentaba ante los españoles, pero si decide intentarlo y aceptar la representación del voto izquierdista y nacionalista habrá consumado su transformación en un partido confederal y radical, inédito en Europa lo que seguirá haciéndole perder apoyos por el centro izquierda a favor de otras formaciones como UPD. Si renuncia a esa representación y aprovecha el mensaje que le han dado las urnas y vuelve por los cauces constitucionales y el pacto con el PP en las cuestiones de Estado estará desautorizando la forma en que se llevo la anterior legislatura, algo difícil de asumir.
En cualquier caso la pelota esta en el tejado de los socialistas.