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LA FRASE

"Los españoles pertenecemos a la categoría de colectivos a los que tradicional e históricamente preocupó mucho más la diferencia de clases y la injusticia socialque las libertades individuales.

Se perdona mal a los ricos y empresarios la ostentación y el agravio, mientras que los funcionarios públicos pueden difundir secretos, realizar escuchas, propagar infamias y otras mil maneras pergeñadas para el abuso del poder."

jueves, octubre 05, 2006

Garzón, Gabilondo, Luís Del Olmo y otras gentuzas

Quien no iba a decir que todo un juez como Garzón, que se ha enfrentado a organizaciones como los GAL, la ETA o Al Qaida, es decir, al terrorismo local, internacional y de Estado, que persiguió al ex-Dictador chileno Augusto Pinochet por medio mundo y es un eterno aspirante a una plaza de magistrado en la Corte Penal Internacional, iba a tener miedo de un periódico, una cadena de radio y un diario digital. Lo creeríamos asi si todos ellos perteneciesen al Grupo PRISA, órgano de propaganda oficioso del socialismo patrio, ¿recuerdan el caso del también Juez de la Audiencia Nacional Gómez de Liaño, condenado por un delito de prevaricación como consecuencia de haberle retirado el pasaporte -caramba- a Jesús De Polanco, a la sazón, dueño de tan poderoso grupo de comunicacion. Pero no es este el caso, el miedo de Garzón esa algunos de los medios de comunicación más independientes que quedan a nivel nacional, los más críticos con la actuación del Gobierno de Rodriguez Zapatero y los unicos vigilantes de su, cada vez mas increíble labor judicial y comportamiento personal.

Garzón ha tenido sus momentos, ha abierto debates interesantes en el mundo de la Justicia y el Derecho y ha llevado a cabo acciones judiciales arriesgadas y nada convencionales. Por ese mismo motivo, también es un instructor irregular y sus sumarios contienen muchas incoherencias y omisiones. También ha cruzado demasiadas veces la línea entre juez y político/intelectual, un camino que es legítimo si es solo de ida o de vuelta, pero que lo es menos cuando se convierte en una continua ida y vuelta. Sin embargo, hasta ahora, no se habia atrevido a traspasar la frontera entre la labor de juez y la de inquisidor -si exceptuamos su actuación en el asunto de Liaño, que de todo hay antecedentes. Con el asunto de los peritos de la policía y la presunta falsificación de un informe sobre las conexiones entre la ETA y el terrorismo islámico se ha pasado varios pueblos. Si a eso añadimos sus discutibles decisiones en la lucha contra ETA desde que recupero su juzgado de instrucción en la Audiencia Nacional, tenemos un panorama delicado y preocupante.

¿Que le ha ofrecido el Gobierno socialista para actuar asi? ¿Una plaza en el Tribunal Supremo o en el Consejo General del Poder Judicial? ¿Promoción a algun organismo internacional? La jugada puede salirle cara porque la diferencia que existe entre ser un juez estrella o tener comportamientos poco éticos y ser un juez prevaricador es muy grande en sus consecuencias pero poco en los hechos. Tan grande es la diferencia como la que hay entre ganarse unas cuantas críticas en los editoriales de la prensa diaria y la expulsion de la carrera judicial, con o sin estancia en prisión de por medio. Aunque siempre disgusta ver a sujetos que como Garzón confunden las instituciones con su propia persona, en este caso tenemos la ley del lado de los que no creemos que esto deba permitirse.

Otro asunto es ver que hacemos con personajes como Gabilondo o Luis del Olmo. Digo personajes porque llamarlos periodistas es, desde hace mucho tiempo, un insulto a los que hacen de esta profesión algo mas que un medio de vida. El primero se dedica a insultar a todo opositor al socialismo que nos gobierna desde el que puede que sea el peor y con menor audiencia de los informativos televisivos, que ya es decir. El segundo hace circular la idea de ponerle una bomba a Federico Jiménez Losantos. No son tan distintos de Garzón. Igual que este, han confundido a la institución -la prensa, el cuarto poder, el principal formador de la opinión pública- con sus respectivas personas. Tantos años siendo referentes para una parte de la población, no terminan de aceptar que ésta les de ahora la espalda en sus respectivos proyectos personales (informativos de Cuatro y cadena Punto Radio). Con razón Juan Carlos Girauta los llama prejubilados. Lo triste es que son o se han convertido en algo mucho peor, en gentuza. Agreden nuestra inteligencia como ciudadanos y dan una muy mala imagen de los miles (millones) de jubilados españoles, que si han sido responsables y profesionales durante su vida y que ahora retirados son una fuente de sabiduría y experiencia para las nuevas generaciones. Garzón es aun lo suficientemente joven como para no valorar aecuadamente su propia trayectoria, pero los otros dos..., los otros dos deberían pensar en el recuerdo que quieren dejar de si mismos. Si no fuera por lo que esta en juego me darían pena.