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LA FRASE

"Los españoles pertenecemos a la categoría de colectivos a los que tradicional e históricamente preocupó mucho más la diferencia de clases y la injusticia socialque las libertades individuales.

Se perdona mal a los ricos y empresarios la ostentación y el agravio, mientras que los funcionarios públicos pueden difundir secretos, realizar escuchas, propagar infamias y otras mil maneras pergeñadas para el abuso del poder."

UN TOQUE LIBERAL

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miércoles, octubre 13, 2010

Valle de los Caídos: derecho, información y poder.


Hace unos años escribí sobre la retirada de la estatua de Franco en Madrid, realizada con nocturnidad y alevosía por el Gobierno nacional. Las cosas no parecen haber cambiado mucho. La decisión se tomo entonces recién aprobada Ley de Memoria Historia (LMH) y sin preguntar a los madrileños; asunto que me parecieron mal.

En aquella ocasión relacione el acto con la practica legal romana de dejar a aquel que asaltaba una casa particular en manos de su dueño para que dispusiera como gustase de su vida (desde esclavizarlo a matarlo, pero también dejarlo libre). Hoy día esta solución nos puede parecer excesiva, pues quien no podría aprovechar para fingir o simular dichos asaltos con el fin de vengarse o ajustar cuentas personales (los romanos lo hacían), sin embargo, su fundamento se encontraba en el respeto y delimitación correctas de las esferas publica y privada, de lo común y de lo privativo, en el fondo de los derechos que a cada cual correspondían. Los romanos consiguieron, y he ahí su grandeza, conjugar dos tradiciones opuestas, ambas de origen griego y que en su momento habían dividido a la sociedad ateniense: la “vida cívica” de Solon y Pericles, pero también en las versiones críticas o realistas de Platón o Aristóteles, con aquellas creencias de estoicos o hedonistas en el individualismo y la exhaltación de la vida privada e interior. Fue la traición a dichos ideales lo que acabo con Roma, siendo las otras causas (conversión en Imperio, persecución o asimilación del cristianismo, intervencionismo económico) meras consecuencias del abandono de sus principios, haciendo buena la máxima de que la crisis moral es el primer cáncer de las sociedades políticas, siendo la crisis institucional o la económica su continuación natural. Nada de esto ha dejado de ser cierto.

miércoles, mayo 19, 2010

Lecturas: "Burocracia", de Ludwig Von Mises


Escrito durante la Segunda Guerra Mundial, Mises pretendía con este libro alertar a los estadounidenses (se encontraba allí exiliado por los nazis que invadieron su Austria natal) de los peligros de la doctrina del intervencionismo económico, en auge con el New Deal rooseveltiano (un intento similar desarrollaría en esa época Hayek en Gran Bretaña con la publicación de su archiconocido "Camino de Servidumbre" en contra de la planificación económica estatal). En su libro, el economista de origen austriaco no se opone a la burocracia misma, de hecho la considera necesaria e inevitable para el buen funcionamiento de la maquinaria estatal en las materias de su competencia (justicia, orden público y defensa).

Mientras que la sujeción de los funcionarios a la Ley y al Presupuesto se nos aparece como el único método real y efectivo desde un punto de vista racional para limitar su poder efectivo sobre los ciudadanos. Sin embargo, a juicio de Mises, la burocracia se convierte en un mal si se introduce en las empresas de servicios, que proveen de bienes de consumo o de otro tipo a las personas. Esto que ocurre bien por el intervencionismo directo del Estado en la economía de mercado (a través del establecimiento de empresas públicas de servicios, pero también mediante la manipulación del crédito o los tipos de interés afectando artificialmente a la oferta y la demanda de los bienes), bien indirectamente mediante la sobrerregulación de los negocios (controles de precios, restricciones al comercio, leyes laborales y obstáculos a la libre circulación de capitales y trabajadores). Por eso, concluye que la salida del Estado de los negocios es la única garantía a largo plazo para la supervivencia de las sociedades libres. 

Sorprende, pues, la vigencia de las ideas y reflexiones que Mises plasmó, en esta breve y sencilla lectura, para las burocratizadas democracias occidentales, aún superada la época del socialismo real y la economía planificada, sobre todo con la actual crisis económica mundial causada por los excesos en la manipulación de los Bancos centrales del sistema monetario y crediticio internacional y las todavía existentes barrearas al comercio internacional (léase, por ejemplo, la PAC).

Union Editorial, Colección Biblioteca Austriaca. 168 páginas.

jueves, marzo 17, 2005

Franco, Carrillo y otras estatuas... con nocturnidad y alevosía

Estupefacto me he quedado tras la sucesión de chorradas con las que el Gobierno nos ha deleitado en el dia de hoy, de la retirada de la Estatua de Franco en Madrid hasta la cena homenaje a Carrillo, lo que me lleva esta pequeña reflexión:

Las costumbres de los antiguos romanos.

Los antiguos romanos, sabios ellos en muchas cosas a la par que prácticos, disponían que aquel que fuese capturado dentro de los limites de una propiedad, casa o finca, “in fraganti” intentando apoderarse de un bien que no fuera suyo; y si además los hechos tenían lugar por la noche, el sujeto actuante debía quedar a completa disposición del propietario. Este tenia el derecho a disponer libremente del ladrón, y podía hacer con él lo que quisiera, desde dejarlo libre a convertirlo en su esclavo (con las debidas formalidades) e, incluso, darle muerte. Esa era la ley romana.

La de Franco, no.

Me pregunto que hubiera pasado si en aquellos tiempos unos funcionarios de un hipotético Ministerio de Fomento hubieran desembarcado con sus primitivas palancas y poleas para llevarse una estatua de Julio Cesar (a la sazón gran traidor a la Republica y al Senado romanos, tras declararse dictador a perpetuidad) de la finca de un ciudadano romano, o de retirarla de una vía publica, sin consultar antes a los ciudadanos, bien representados en las Asambleas Populares. Me imagino que lso romanos se sentirían tan indignados como la Alcaldía de Madrid y muchos vecinos madrileños. Viene el Estado central (aún suponiendo que Fomento fuera el titular de la estatua, no son formas democráticas) y decide llevarse uno de nuestros monumentos en plena noche, sin comunicarlo a las autoridades locales, sin informar a los ciudadanos. Y aquí no ha pasado nada.

Personalmente, la figura del general y dictador
Francisco Franco me interesa bastante históricamente. En cuanto a su presencia en forma de estatua en la vía publica, me trae mas o menos sin cuidado. Igual me pasaría con la Espartero (y su caballo tan característico) o con la Felipe II y cualquier otro Rey o personaje de la historia de España. Salvo para aquellos nostálgicos que pueden ser asiduos peregrinos en fechas señaladas, el resto de los españoles -en este caso de los madrileños- mantiene una postura similar.
No les recordaré que este señor, nos guste o no, es parte de la historia de España; tampoco obvio que hay personas para quienes su imagen se asocia a hechos que preferirían olvidar (no obstante, resulta curioso que en todos los informativos de todas las cadenas la inmensa mayoría de la gente que era preguntada a pie de calle respondía diciendo que les parecía mal su retirada). Pero si llama la atención que sea habitual que las iniciativas del actual Gobierno socialista -en las que gasta el dinero de los españoles ingresado por la Hacienda Pública- que llegan a transformarse en hechos, se resumen en medidas de tan escaso calado como es la retirada selectiva de estatuas. Sería interesante consultar la factura de la retirada, por eso de que el trabajo en horas nocturnas es mucho más caro.

La de Carrillo, si.

Este acto de progresimo de salón hubiera pasado casi inadvertido o como una más de las tonterías del Gobierno de Rodríguez Zapatero, si no fuera porque a las pocas horas se celebró, por todo lo alto, una cena homenaje en honor a los 90 años de esa estatua viviente que es el
ex Secretario general del Partido Comunista,
Santiago Carrillo. A la mencionada cena no acudió nadie del Partido Popular, "los malos", “los herederos de los que fusilaron a Lorca”, ya que no fueron invitados.

Carrillo, el “héroe" de Paracuellos y exagente de la KGB. Pues eso, si no sabemos que hacer con el hueco ahora dejado en la Avenida de Nuevos Ministerios por la retirada de la estatua del dictador Franco, pongamos en su lugar una de Carrillo durante al menos 30 años, para compensar. Luego la quitaremos y pondremos una de Castro, Chávez o Mohammed VI, o de los tres juntos cantando una ranchera junto a Julio Iglesias. Aquel si seria un monumento ideal para recordar a nuestros nietos el nacimiento de la "Nueva España" zapateril o el comienzo del fin de la "Vieja España" franquista, en hermandad con las "nuevas naciones latinoamericanas" que se están formando al otro lado del Atlántico. Tal vez piense Zapatero en una estatua de si mismo. Si se atrevió a darle una medalla a Bono, porque no se autoconcede una esfinge marmorea.

El autor de este
blog nació cuando Franco llevaba muchos años muerto, creció en democracia, y por tanto no asistió ni a su régimen ni a sus crímenes. Sin embargo, si puedo recordar, porque eso si lo viví, a un Secretario de Estado de Seguridad de la España democrática (Rafael Vera) condenado por ordenar el secuestro, tortura, asesinato y enterramiento en cal viva de dos seres humanos (terroristas si, pero también humanos y con ciertos derechos) pero al que siguen calificando por aquello como un "hombre de Estado" y un “mártir de la Democracia”. También recuerdo a cientos de personas jaleándole junto al exMinistro de Interior socialista y antiguo miembro de la FET de las JONS, e igualmente condenado (José Barrionuevo) por el s
ecuestro de un ciudadano inocente (Segundo Marey) y otros crímenes similares o peores mientras ingresaban en la cárcel ¿Merecen también ellos una estatua? ¿Reconocerá alguien del PSOE, alguna vez, su responsabilidad en los crímenes de los GAL como exige de u Franco ya muerto el reconocimiento de sus crímenes?

La nocturnidad y alevosía como rasgo socialista.

El gobierno del PSOE se ha especializado en actos y actividades clandestinas:

De las reuniones secretas de Zapatero con Carod Rovira, a las de Bono con el secretario de Defensa de los EEUU (Rumsfield). Tambien la de Miguel Sebastián, asesor económico de Moncloa, con el presidente de SACYR, donde se concibió el asalto a la antigua casa del primero el BBVA.

La retirada nocturna de la estatua de Franco fue con rotunda nocturnidad. Y la espantada de las tropas españolas en Irak, aunque a la plena luz del día -mientras los iraquíes se descojonaban y los soldados polacos e ingleses nos llamaban cobardes- revirtió rasgos de "nocturnidad", dejando a una sorprendida ONU, que acababa de aprobar una resolución pidiendo a las tropas invasoras que se quedaran a mantener el orden y reconstruir el país, con cara de gilipollas.

Volviendo al homenaje a Carrillo, se desconoce quién y cómo se ha pagado.

Menos graciosa resulta la bochornosa visita de hace un par de dias del embajador cubano -que a lo mejor vino a gestionar una estatua para Castro- instaurando el precedente diplomático de que los Ministros de Exteriores extranjeros sean recibidos por el Jefe del Estado y no se hagan foto alguna junto al Presidente del Gobierno ¿Hubo acaso reunión oculta?.

Añadiremos a todo lo anterior el cierre en falso de la Comisión del 11-M y tendremos un inmejorable refrito.

Es de locos, pero los españoles tenemos un gobierno especializado en actuar con nocturnidad y alevosía.
Benditos romanos.

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P.D.: La ultima ocurrencia gubernamental pasa por prometer "nosecuantos" kilómetros de carril-bus. Por supuesto, no hay presupuesto, ni fecha de realización, ni evaluación del impacto ambiental o sobre el trafico rodado de la Capital de semejante medida.