Me alegro por ellos (y no solo porque Albert Rivera despierte mi simpatía por ser tocayo y tener mi misma edad y profesión). Me alegro aun mas por la política catalana que, se apunta, resucitará del estado de ensoñación en que la ha mantenido la era nacionalista del el puyolismo y el tripartito, llevandose al parlamento propuestas que hasta hace tres días eran imposibles de imaginar. Difícilmente podrá seguir siendo ignorada, por muy minoritaria que aun sea, su voz.
Lo más importante de esa voz, esta claro, son las dos misiones fundamentales que esta formación reclama para si: recuperar el bilingüismo naturalmente existente y constitucionalmente reconocido y acabar con la dictadura del pensamiento políticamente correcto nacionalista. Por alzar esa voz van a ser cada vez mas atacados. Los intentos de desprestigiar a la nueva formación ya se manifestaron con boicots a sus actos durante la campaña electoral y empiezan a sonar voces que califican a la formacion de fascista (y demás insultos típicos y tópicos). Javier Ortiz en su columna de hoy en El Mundo los situa “mas a la derecha que el PP” (¿?) y la subdirectora de El Periodico de Cataluña los ha acusado de de estar financiados por la FAES de Aznar. Quien conoce la trayectoria de Ciudadanos y la de sus miembros sabe que esto no puede ser más incierto. En la televisión pública catalana ni siquiera fueron invitados a plato en la retransmisión de la noche electoral… En fin, la basura de siempre.
Quiere decir esto que ya podemos cantar victoria los amantes de la libertad, ni mucho menos, esto solo es el principio, ahora viene lo más duro, pegado el primer golpe hay que aguantar el resto del combate que se presume arduo y tormentoso. Pueden contar con todo mi apoyo moral (que es el que puedo ofrecer con garantías) como ciudadano español y demócrata.
Tiempo habrá de debatir y discrepar en otros asuntos, ahora toca recuperar la política para los ciudadanos. Ha sido un magnifico comienzo.
