No hace mucho, en el blog de Elentir, nos informaban de los últimos artículos del escrito Juan Manuel de Prada en ABC, donde criticaba al liberalismo como el causante de todos los males de este mundo (incluida la oleada de laicismo y anticlericalismo actuales). Por ejemplo con perlas como esta:
El liberalismo, en fin, es el caldo de cultivo que la derecha aliña, creando las condiciones sociales, económicas y morales óptimas para el triunfo de la izquierda, que es la que mejor ha sabido vender las falsificaciones de la libertad inventadas por el liberalismo.”
Cuál es mi sorpresa que leyendo el libro de Sánchez Drago descubro (pags. 165-166) la existencia de otro artículo de Prada en ABC fechado el 18 de Agosto de 2007 y que lleva por titulo “La batalla de las Ideas” (¿no les suena de algo?). Drago selecciona un fragmento del mismo que reproduzco a continuación y me gustaría que leyeran con atención porque no tiene desperdicio:
(...) la derecha debería esforzarse por evitar caer en las trampas que la izquierda le tiende. Quizá la más grosera de estas trampas (pero también la trampa en la que la derecha más obcecadamente cae) sea la llamada alternativa «centrista», ese huesecillo que la izquierda arroja a conservadores y liberales cuando quiere provocar el desconcierto entre sus filas. Dejando aparte que, como sostenía Rodríguez Braun, proclamarse de «centro» equivale a definirse equidistante de la libertad y la coacción, ¿quién establece lo que es el «centro»? La izquierda, siempre la izquierda; y lo establece, por supuesto, según su conveniencia. El espectáculo de la derecha española, persiguiendo cual perrillo sarnoso el hueso del «centrismo» que le arroja la izquierda es uno de los más bochornosos y entristecedores que hoy se pueden presenciar. Como en la paradoja de Ulises y la tortuga, la derecha nunca acaba de alcanzar ese «centro» ilusorio, puesto que la izquierda siempre lo cambia de sitio cuando ya su adversario se abalanza sobre él para atraparlo (y es entonces cuando la izquierda tira del hilo, como en las mejores comedias del cine mudo, privando a la derecha de su huesecillo y dejando que muerda el polvo).
Mientras la derecha no plantee sin complejos la batalla de las ideas, denunciando la desnudez del rey y desmontado el chollo ideológico de la izquierda, tendrá que resignarse a desempeñar el papel del perrillo sarnoso en pos de un escurridizo hueso."
El asunto toma como ven un cariz más que interesante. ¿Qué hace que este señor en menos de un año pase de secundar a Carlos Rodríguez Braun a hacer la pelota al nuevo “centrismo-conservador-autoritario-fraguista-gallardonista” (madre mía, que palabro) el cual, precisamente, da la razón a la izquierda en su discurso, mucho mas que el liberalismo español? ¿Cómo se puede pasar de defender la concepción liberal-conservadora de la sociedad a culpar a esta de los males que vienen de la socialdemocracia, del jacobinismo o del nacionalismo? ¿Y el negar, ahora, qué catolicismo y liberalismo sean compatibles cuándo antes los consideraba parte de un mismo entente? ¿Y el desprecio mostrado hacia Esperanza Aguirre? ¿La crítica al "centrismo" de entonces, dónde queda?
El meapilismo de los periodistas, intelectuales y políticos de la derecha española es una constante desde tiempos inmemorables. Los franquistas de ayer son los “moderados” de hoy, los periodistas aznaristas de ayer son los rajoyistas de hoy. Lo vimos cuando empezó la actual campaña montada contra los liberales españoles, desde fuera y desde dentro (con bombas de relojería programadas, cambios de chaqueta, boicots varios, competencia desleal). De Prada, por desgracai parece un ejemplo vivo de aquella gente que compone la vanguardia de la derecha sociológica española, con aliados así como espera el PP recuperar a la opinión pública y el Gobierno de la nación.
Mientras, Rajoy calla. O habla solo para decir tonterias e inconveniencias.

El liberalismo, en fin, es el caldo de cultivo que la derecha aliña, creando las condiciones sociales, económicas y morales óptimas para el triunfo de la izquierda, que es la que mejor ha sabido vender las falsificaciones de la libertad inventadas por el liberalismo.”