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LA FRASE

"Los españoles pertenecemos a la categoría de colectivos a los que tradicional e históricamente preocupó mucho más la diferencia de clases y la injusticia socialque las libertades individuales.

Se perdona mal a los ricos y empresarios la ostentación y el agravio, mientras que los funcionarios públicos pueden difundir secretos, realizar escuchas, propagar infamias y otras mil maneras pergeñadas para el abuso del poder."

domingo, julio 01, 2007

De la libertad sexual, a las detenciones ilegales

Dice la Ministra de Cultura, Carmen Calvo, que la principal libertad de la persona es la libertad sexual. Aunque no dudo del interés que pueda despertar en algunos el conocer la teoría completa que sobre la sexualidad humana tiene esta mujer (si es que la tiene) he de manifestar que, de principio, no puedo estar mas en desacuerdo con ella. La primera y mas importante de las libertades civiles y políticas, lo he creído así desde hace mucho tiempo, no es otra que la libertad de circulación, es decir, el derecho de todo individuo a moverse o desplazarse (también, con sus bienes y capitales) libremente por el territorio físico. La Unión Europea que Zapatero tanto ansia liderar esta basada en ella, eliminado las barreras nacionales a esta libertad. Y es que, sin libertad de movimientos, el resto de libertades son ridículas y añadiría casi inexistentes, no podríamos ir a trabajar (libertad de trabajo), fundar y regentar negocios (libertad de empresa), expresar ideas (libertad de pensamiento y expresión) o estudiar (libertad de educación), por supuesto, tampoco follar/fornicar/hacer el amor –elija usted el termino que mejor le convenga– ya sea con gente de distinto o de mismo sexo, al gusto de cada uno. Para Calvo esta ultima libertad, la libertad sexual estaría por delante de las anteriores, lo cual ya es de por si discutible, pero sobre todo de la libertad de circulación o desplazamiento, lo que es contrario a la lógica, la costumbre y el sentido común, tres ámbitos que la Ministra no parece visitar muy a menudo.

De todos modos no debe extrañarnos que la ministra socialista (por tanto, no liberal) desconozca este principio básico de toda sociedad libre que es la libertad
transitiva. Tampoco que ignore la importancia histórica de eso que los juristas llamamos Habeas Corpus (es lo que pasa con los latinajos). Menos disculpable es que como política española no sea consciente de como la Constitución de 1978 dedicó un artículo completo a tratar el asunto (el art. 17), una de las pocas constituciones democráticas del planeta que lo hace así, y lo hizo en respuesta a la situación de este derecho durante el Franquismo. En cambio, nuestra Magna Carta, no habla, para nada, de la libertad sexual, que se encontraría subsumida en el derecho a la intimidad (un día hablaremos de la diferencia entre intimidad y privacidad). Estaríamos pues ante un texto poco respetuoso con la idea de Democracia avanzada, de ahí que quieran liquidarlo a marcha forzada.

Pero bueno, podemos esperar cualquier cosa de la España de ZP, Carmen Calvo y
Pedro Zerolo. Acabamos de asistir a la resolución del caso mas importante para la libertades constitucionales desde el de Rumasa –que definió una jurisprudencia constitucional muy poco garantista con el derecho de propiedad–, donde
el Tribunal Supremo ha absuelto (3 contra 1) a los policías responsables del delito de detención ilegal –íntimamente conectado con la libertad de circulación antes descrita– de dos militantes del PP. Veremos cuando se publique la sentencia el razonamiento jurídico de tan polémica y para mi inexplicable decisión (atentos al voto particular y discrepante del Magistrado Manuel Marchena, especialista en estos temas).

No me espero grandes manifestaciones ante la sede del Alto Tribunal en apoyo de los militantes del PP, y menos de los mismos que con alegría
se concentraron ante el Registro Civil de Denia. El final del conocido como caso Bono (a falta del posible recurso ante el TC) poco importa ante un Carnaval Gay que es celebrado todos los años con absoluta normalidad y que es tomado por televisiones y demás medios de comunicación nacionales como la mayor llamada a la libertad individual de nuestro país. La independencia del Poder judicial (otra de esas cosas que yo, pobre ignorante, pongo por encima de la libertad sexual) es atacada, con la connivencia del CGPJ, y aquí no pasa nada. Es probable que, incluso, en el actual universo feminazi, mujeres como la juez Laura Alburu, que con gran profesionalidad y competencia en su trabajo no se pliegan al discurso progresista, no merezcan ser tratadas como unas verdaderas mujeres, sino como los agentes de la opresión machista-católico-capitalista (la triple entente) que realmente son y sobre ellas pueda ejercerse el acoso y la intimidación con total impunidad.

Sabiendo pues, que, gracias al gobierno socialista, uno esta mas seguro en su libertad siendo homosexual que afiliándose al Partido Popular, me estoy pensando el correr a toda hostia hacia Chueca para que me digan donde hay que apuntarse.

Ah, se me olvidaba…

¡¡¡Mariquita el último!!!