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LA FRASE

"Los españoles pertenecemos a la categoría de colectivos a los que tradicional e históricamente preocupó mucho más la diferencia de clases y la injusticia socialque las libertades individuales.

Se perdona mal a los ricos y empresarios la ostentación y el agravio, mientras que los funcionarios públicos pueden difundir secretos, realizar escuchas, propagar infamias y otras mil maneras pergeñadas para el abuso del poder."

domingo, mayo 04, 2008

Liberalismo doctrinario (o antipático)

Bloque entrecomilladoSe ha acusado siempre al liberalismo de ser demasiado intransigente; de rechazar invariablemente toda formula transacional. Esta falta de flexibilidad le ha hecho perder la partida frente a variopinto idearios anticapitalistas que por doquier han surgido. Su influencia todavía seria apreciable si se hubiera percatado a tiempo de la trascendencia que la habilidad, emparejada con al prudencia, tiene para ganarse el apoyo de las masas, al emplear los eslóganes en boga. Los liberales, sin embargo, no se preocuparon tan siquiera de crear una eficiente maquina partidista, como, en cambio, hicieron todas las facciones anticapitalistas de uno u otro color. Desdeñaron las tácticas políticas, lo mismo en las campañas electorales que en las actuaciones parlamentarias; despreciaron el oportunismo y la contemporización. Tan obstinado doctrinarismo fue su quiebra; lo que en definitiva dio lugar a la derrota de su sistema.

Todo ello es cierto. Pero suponer que tales afirmaciones sirven para urdir una requisitoria contra le liberalismo denota absoluta incomprensión del contenido de la doctrina. El liberal opina –y este es su pensamiento cardinal- que la cooperación social ha de cimentarse en ideas; no se puede establecer ningún orden permanente sobre bases falsas o inexactas; en este sentido, de nada sirve la mendicidad, por mas que quiera enmascararse tras ambiguos vocablos tales como “tácticas”, “diplomacias” o “compromisos”; solo una filosofía que, amparando la cooperación social, aliente y estimule la vida del hombre sobre la tierra resulta, a estos efectos, valida. No hay sutiles estratagemas ni hábiles artificios que induzcan a los hombres a comportarse según exige la convivencia comunitaria, si ellos mismos no están íntimamente convencidos de la bondad social de tal cooperación. Cuando, en esta materia, los humanos yerran y se despistan, la única solución es abrirles los ojos, ilustrándoles convenientemente. Pero si no se enteran, si persisten en el error, entonces ya nada puede hacerse por evitar la insoslayable catástrofe. Las argucias e infundíos del político, que posiblemente de buena fe, apela a la demagogia, no sirven, al final sino para dar amparo a quienes en el fondo, trabajan para la destrucción de la sociedad. El progreso social, el desarrollo e intensificación de los vínculos humanos no pueden ser impulsados mediante falacias ni engaños. Ningún poderío terreno, y menos aun “estratégicas habilidades o mañosas argucias, inducirán a la gente a aceptar un sistema cuya mecánica no comprenden y que, de momento, rechazan abiertamente.

El defensor del liberalismo no tiene más remedio que convencer a sus conciudadanos de la utilidad social del programa que predica. La tarea consiste en procurar iluminar a los más, haciéndoles ver los desastres hacia los que inevitablemente camina la humanidad por desoír los consejos liberales. Y, en este terreno, lamentablemente no hay lugar para concesiones a favor de errores o medias verdades, por populares o graciosas que resulten. Cuando se trata de asuntos cuya solución va a decidir la supervivencia de la sociedad, la prosperidad o la muerte de millones de hombres, no es posible la transacción ni la componenda, aconséjeles ya sea la debilidad, ya sea el deseo de no herir ajenas opiniones. (...)”


No lo escribieron Hayek, Friedman o Nozick. Tampoco pronunciaron estas palabras, en sus discursos, Thatcher o Reagan. Son de Ludwig Von Mises, en Liberalismo (1927), pags. 205-206, y abren el capítulo 4º, "El liberalsimo y los partidos políticos", el cual recomiendo al señor Lasalle leer (o releer) integramente.

5 comentarios:

bastiat dijo...

Muy buena entrada, muy buen comentario, muy acertado y oportuno porque la vigencia tras más de 80 años sigue siendo total.

El problema sigue siendo que los propios liberales no entienden la dinámica social porque creen que el individualismo a ultranza no puede entretenerse en el hecho social.

Y no es así.

El liberalismo vive y se nutre del éxito social de la libertad. Para que eso ocurra los ciudadanos tienen que tener la opción de poder elegir, frase friedmanita por antonomasia, entre el socialismo de las mil caras y la libertad.

Negar la oportunidad al ciudadano de votar liberalismo, de oír las opiniones en la tribuna pública de los liberales es una irresponsabilidad que supera aún más su supuesto doctrinarismo.

Un Saludo.

anghara dijo...

buenísimo

escocés dijo...

Gracias a ambos. Todo ese capítulo me gusto bastante. La última frase transcrita es demodelora y tiene muchos puntos para convertirse en la frase del blog apra el mes de Mayo.

Anónimo dijo...

Vaya texto más ingenúo, acorde a su época carente de omnipresentes terminales mediáticos, supongo..Si Von Mises siguiera vivo y escribiera ahora esto mismo sería calificado de gilipollas, cuanto menos.

Un partido es una estructura vertical de poder con un discurso instrumental que se otorga, no es una ong de cooperación al desarrollo con funcionamiento asambleario entre "compañeros" incluido.

Curioso estos liberales que hablan de cooperación, pero se oponen a a la socialización de la producción...O son tontos ó son hipócritas.

El texto de Lasalle es otra nadería, pero por lo menos tiene algo de sentido.

Una simple duda en la última frase , ¿no sería "aconsejándoles" y no "aconséjeles"??

salud!

Escocés dijo...

Si claro, ingenuo, pues es todo lo contario. Mises vio como los liberales fueron en parte responsables de la derrota de sus ideas. Para defender el liberalismo no hay que ser un "académico de salón", y Mises es un ejemplo de ello, lo que le costo tener que abandonar su querida Alemania por las amenazas de muerte de los nazis.

Calificar de gilipollas a uno de los intelectuales (no solo economista) más lucidos y preparados de su época me parece cuanto menos aventurado, sino una descortesía innecesaria. Hoy Mises sería, salvando las distancias intelectuales, alguno de los muchos que defendemos el liberalismo contra viento y marea y a costa de recibir palos a izquierda, derecha y centro. Espero que no me estés atribuyendo el mismo calificativo.

Un partido político no tiene porque ser una estructura vertical, eso son los partidos políticos modernos europeos, basados en gran medida en el funcionamiento de las sectas masónicas en la Francia revolucionaria, secretistas y piramidales. En EEUU no se reproduce este modelo y les va muy bien. El verdadero origen de los partidos políticos para un liberal estaría en los "clubes de caballeros" ingleses, que eran públicos en su actuar y anti-jerárquicos.

No voy a explicarte las diferencias entre cooperación voluntaria en un sistema capitalista y la socialización de la producción, que son todas las imaginables. Pero te recomiendo que leas "Socialismo" de Mises.

El texto de Lasalle es un despropósito, y debería darle vergüenza el haberlo publicado. Si lo que quiere es dejar de ser liberal que lo diga y punto, pero que no nos tome el pelo a los demás.