¡Visualización óptima de este blog con una resolución de pantalla de 1280 x 1024!

Páginas

LA FRASE

"Los españoles pertenecemos a la categoría de colectivos a los que tradicional e históricamente preocupó mucho más la diferencia de clases y la injusticia socialque las libertades individuales.

Se perdona mal a los ricos y empresarios la ostentación y el agravio, mientras que los funcionarios públicos pueden difundir secretos, realizar escuchas, propagar infamias y otras mil maneras pergeñadas para el abuso del poder."

lunes, febrero 21, 2005

El triunfo póstumo de Rousseau, Keynes y Goebbels

Ya celebrado el Referéndum sobre la futura Constitución Europea, el resultado final aproximado ha sido el siguiente: 76% de voto afirmativo, 17% en contra y un 6% de votos en blanco. Estos porcentajes de voto están extraídos sobre una participación del 42% del electorado, con una abstención de casi el 58% de la población con derecho a voto. Como hemos podido presenciar todos a través de los medios de comunicación, el resultado ha sido rápidamente capitalizado por el Presidente de la Nación, José Luis Rodríguez Zapatero, en un discurso que pasara a la historia de las alegorías del “yo, yo, yo” y del “mí, me, conmigo”. El argumento de que este referéndum era un plebiscito del gobierno del PSOE nunca me pareció con peso suficiente para justificar el rechazo al nuevo Tratado (había razones mas profundas para ello), aunque no deja de ser menos cierto. Pocos minutos después de que compareciera la Vicepresidenta del Gobierno anunciando los resultados definitivos con el 100% escrutado, hizo su aparición el Presidente para recordarnos que los mismos significaban su triunfo personal, el de su política para España y el de su visión de Europa. Diré que ambas afirmaciones son falsas. Ni su política interior salva los trastos, pues no se preguntaba por ella, ni su visión de Europa es la única representada dentro del grupo de ciudadanos que optaron (seguramente con mayor honradez intelectual que su principal defensor) por el SÍ. Pero al Presidente no le importo, incluso, apropiarse de los votantes de otros partidos políticos (PP, CIU, PNV, CC) para el endiosamiento de si mismo.

Lo mas grave no es que el Presidente de nuestra nación no sepa estar a la altura de la ocasión y falte al respeto de los votantes quines fueron a expresar su rechazo o aprobación a un texto legal y no a su persona. Tampoco lo es que se felicite de la “suficiente” participación sin que podamos saber que piensa del mas de 50% de abstencionistas para todo aquello relacionado con Europa que se ha instalado en nuestro país. Lo realmente grave es lo que la victoria del SÍ representa para el futuro de Europa, eso es lo que verdaderamente preocupa a los que, como yo, creemos en una Europa fuerte, unida, democrática y, antes que nada, defensora de la libertad.

He titulo este post como la victoria de Rousseau, Keynes y Goebbels, o lo que es lo mismo una derrota para la libertad individual. Estos tres personajes históricos me sirven para reflejar como tanto el texto como el referéndum suponen un freno, y en el caso particular de España un retroceso, para el liberalismo:

Jean-Jacques Rousseau, autor de una de las teorías contractualistas más influyentes de la historia del mundo moderno y padre espiritual de la Revolución Francesa de finales del siglo XVIII, obtiene con este referéndum una pequeña victoria. Para Rousseau el hombre era bueno por naturaleza, pero la sociedad lo corrompía, el estado y las leyes estaban para defender al hombre de la sociedad corruptora. Esta teoría bebía de las bases del individualismo de la ilustración pero su desconfianza en la libertad individual cuando se pasaba al plano de la política abrió el camino para que el Estado legislara sobre lo que no tenia que legislar, para que decidiera que era moralmente o no aceptable y para que el Estado pudiera decidir sobre lo que era o no bueno en el comportamiento del hombre. Su traducción al naciente Estado francés moderno fue la tiranía de la ley, la burocracia administrativa y la democracia de mayorías. La presente Unión Europea trae al siglo XXI el pensamiento rousseauniano con un Tratado Constitucional que recoge las mismas desconfianzas por la libertad y los derechos individuales. No diré que no haya liberalismo en el texto, es innegable que lo hay, pero se ha descafeinado tanto que hará muy difícil el camino en este sentido, dejando en manos de las personas que la dirijan Europa (los presidentes de los países más fuertes) y que formen parte de sus instituciones (Tribunal de Luxemburgo, Comisión, Parlamento) tan complejas y trascendentales decisiones, cuando un texto mucho más elaborado podría haber evitado esta arbitrariedad de futuro.

También supone la victoria de John Maynard Keynes, padre intelectual del New Deal de Roosevelt y de sus teorías económicas intervencionistas en la economía. El intervencionismo se manifiesta a través del mantenimiento de unas políticas comunes que son pan para hoy y hambre para mañana, mediante la constitucionalización de un arancel exterior que distorsiona el comercio mundial perjudicando a los países más pobres de la tierra, o a traves de la introducción de expresiones y conceptos jurídicamente indeterminados como “comercio justo y equilibrado” o “competencia suficiente” que mas que garantías para los ciudadanos suponen válvulas de escape para regulaciones intervencionistas de cualquier clase en materia económica. Revindicar a Keynes hoy día es un error, significa reconocer como posible un modelo económico que lleva a reducción de la productividad y del desarrollo técnico y científico, que en su momento pudo ser conveniente o incluso necesario como consecuencia de las circunstancias históricas, pero que a largo plazo se ha demostrado contraproducente para el progreso y modernización de las sociedades.

Y en tercer lugar, es también el triunfo de Joseph Goebbels, el responsable de propaganda y medios de comunicación del partido Nazi en la Alemania de antes y durante la Guerra Mundial. Este hombre fue el máximo exponente de la manipulación de la información y del oscurantismo político y seguro que se estará revolviendo de gusto en su tumba con lo ocurrido en las últimas semanas. Es en esta victoria donde mayor responsabilidad particular puede achacársele a nuestra clase política en general y al gobierno del PSOE en particular. Tanto la campaña previa como el propio referéndum han supuesto un descrédito para sistema democrático y de opinión publica español muy grandes, al estilo de lo que el político nacionalsocialista mejor sabia hacer. La política informativa del gobierno invitaba a los españoles a apoyar la Constitución Europea sin necesidad de habérsela leído, se practicó el ninguneo con los medios de comunicación críticos con el texto a la hora de repartir el presupuesto para publicidad sobre el referéndum, se intento criminalizar al electorado con la amenaza de poco menos que el Apocalipsis para el continente europeo de ganar el NO, y se trato de equiparar cualquier pensamiento critico hacia la Constitución (que no viniera de sus socios de gobierno, claro) con la extrema derecha y el antieuropeismo. Esto ultimo es para mí lo que mayor repugnancia (si repugnancia) me produce, porque solucionar los defectos en democratización y de intervencionismo económico podrán paliarse con tiempo, hechos, pedagogía y, eso si, mucho esfuerzo, sin embargo, el maniqueísmo en que se ha convertido la política española de “estas conmigo o contra mí”, y el camino liberticida emprendido por el gobierno actual serán más difíciles de parar sobre todo después del plebiscito de ayer.

No quisiera finalizar este post sin felicitar a todos aquellos que votaron el domingo (se decantaran por la opción que se decantaran) pues a pesar de todo lo dicho creo que el ejercicio de la democracia incluso en las circunstancias dadas es siempre más beneficioso que negativo. También quiero extender mi compresión y apoyo a todos los españoles que se quedaron en sus casas pues comparto con ustedes la sensación de que cada vez la política esta mas alejada de los ciudadanos. Para esto es, sobre todo, para lo que ha servido el referéndum.