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LA FRASE

"Los españoles pertenecemos a la categoría de colectivos a los que tradicional e históricamente preocupó mucho más la diferencia de clases y la injusticia socialque las libertades individuales.

Se perdona mal a los ricos y empresarios la ostentación y el agravio, mientras que los funcionarios públicos pueden difundir secretos, realizar escuchas, propagar infamias y otras mil maneras pergeñadas para el abuso del poder."

miércoles, octubre 19, 2005

Ortega, 50 años de su muerte

BlockquoteMuere Ortega en una España todavía gris. ¿Y a quién le preocupa? Las grandes naciones se reúnen ante los grandes hombres y mutuamente hacen posible la grandeza. Lo que ha estado unido en vida, la muerte no puede separarlo. Sin embargo, ante el cuerpo yacente de Ortega todos son cuchicheos y palabras en voz baja.

Para la izquierda política y social, su imagen representa lo que más detesta en su fuero interno y sectario: el liberalismo; los valores de la tradición y la historia por delante del mecánico progreso, la neta memoria y el abracadabrante utopismo; la excelencia, el elitismo y la aristocracia cultural; la razón vital no racionalista; el individualismo y el egoísmo bien entendidos; el ser espíritu libre ingobernable e indomable, indócil a las camarillas y renuente a las camaraderías. Para la izquierda, Ortega no es uno de los suyos, y eso es motivo suficiente para su exclusión y aun más: para la burla y el descrédito.

Las derechas, por su parte, se guardan y se resienten de Ortega, entre otras, por bastantes de estas mismas reservas de las izquierdas. Tampoco lo tienen como uno de los suyos, una persona de fiar, como Dios manda. El laicismo que practicó –y supuso una voluntad de vivir "acatólicamente" con respeto a las creencias religiosas de los demás–, su republicanismo transitorio y el radicalismo de sus ideas filosóficas, que para éstas no fueron jamás suficientes y para aquéllas eran demasiado, mucho más de lo aceptable. ¿Qué les inquieta, por encima de todo, en las exequias de Ortega? Pregonar que Ortega había muerto cristianamente. Sólo de esta forma puede ser perdonado y regenerado. Para quienes jamás pierden la esperanza de convertir a Ortega, nunca es demasiado tarde."


Para leer el texto completo de Fernando R. Genoves, aquí.